POCO TIEMPO PARA TANTOS PROBLEMAS

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Edgardo Bauza y Paulo Ferrari dejaron el banco de Rosario Central para dar paso a la asunción de Diego Cocca. El objetivo, quizás con más de un punto en común con lo que mostró el «Patón», es obtener resultados «prácticos», y que el proyecto conlleve a una Restauración del club, tal como lo hizo en Racing (2014) y, anteriormente, en Defensa y Justicia. Parece una paradoja que Rosario Central esté disputado la Copa Libertadores, pero no sólo lo hace, sino que aspira a pasar la fase de grupos. Pero para mantener altas sus posibilidades, el Canalla necesitaba llevarse una victoria de Paraguay. La estructura inicial del juego iba emparentada con la practicidad que caracteriza al entrenador argentino, 4-4-2 con un volante central más estático (Ortigoza) y otro con movilidad interior (Rodrigo Villagra); dos delanteros muy enfocados al pivoteo y a la creación de espacios por detrás de las espaldas de los defensores; los volantes por los costados con mucha responsabilidad de juego dinámico (principalmente Becker).

Uno de los problemas fundamentales de este sistema fue que el rival planteó un mediocampo muy consistente, con un bloqueo muy fuerte a Villagra. Rosario Central debió insistir por los avances en velocidad hacia las bandas o sacando a delanteros de la zona referencial para tener espacios. Esto se encontró con otro impedimento, que es una de las grandes virtudes generalizadas de los equipos guraníes, la fortaleza en los balones aéreos. Por ende, si bien Central encontraba otros caminos al gol, estos quedaban inconclusos por la dinámica y virtud del rival. Diego Cocca detectó esto e intentó mover ciertos nombres para que el equipo sea más profundo y directo. Uno de estos cambios fue el ingreso de Washington Camacho por Diego Becker, que si bien dotó al Canalla de mayor fortaleza física, no alcanzó a solucionar otros problemas del equipo.

Además, Central no pudo ser un equipo sólido en defensa, producto de la poca capacidad de Néstor Ortigoza para realizar grandes desplazamientos defensivos. Esto le permitió a Libertad beneficiarse del buen recorrido que tuvieron Rodrigo Rivero y Jorge Recalde, volantes indetectables para los mediocampistas/defensores rosarinos. Diego Cocca también intentó corregir esto con el ingreso de Fabián Rinaudo (min 64), y el equipo tuvo más impulso, pero la necesidad de ir a buscar el empate no ayudó a mejorar los problemas defensivos. Los malos perfiles defensivos, la falta de intensidad y la displicencia para presionar, fueron los factores que terminaronn dándole la merecida victoria al equipo paraguayo, que supo aprovechar todas las ventajas que dio el equipo de Cocca y no tuvo problemas para acelerar cuando fue necesario. La crisis deportiva de Rosario Central se resumió en 90 minutos, con problemas para atacar y defender, con displicencia en el mediocampo y la falta un contexto potenciable a los jóvenes canteranos, cómo Diego Becker, Maximiliano Lovera y Joaquin Pereyra.

Rosario Central tiene muy complicadas sus chances de meterse en la próxima fase de la Copa Libertadores, por lo que seguramente Cocca intentará trabajar con mucho énfasis para competir mejor en la próxima Copa de la Superliga, y luego, cuando llegue el próximo mercado, necesitará renovar un plantel en busca de restaurar un pasado no tan lejano. De momento, los tiempos son cortos y el panorama no es sencillo.

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