SIN RESPUESTAS

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Boca igualó 1-1 ante Junior en Barranquilla y ya no depende de sí mismo para clasificarse a octavos de final de la Copa Libertadores, aunque podrá lograrlo si vence a Alianza Lima y los colombianos no ganan en Brasil. El conjunto de Guillermo Barros Schelotto repitió los errores que fueron una constante en 2018: poca ambición para ganar de visitante, falta de profundidad y peso ofensivo, endeblez defensiva y errores estratégicos. El partido de ambos equipos fue malo, ya que desaprovecharon las limitaciones del rival, mostraron fragilidad en el fondo y convirtieron solo producto de la fortuna.

El encuentro fue bastante parejo en ambas mitades. Si bien Boca -que si perdía quedaba eliminado- arrancó un poco mejor parado y pudo lastimar con un remate de Carlos Tevez al principio, ambos equipos se repartieron la posesión e intentaron jugar por abajo. El visitante manejó la pelota un poco más, pero el 4-1-4-1 que dispuso Guillermo fue algo rígido. Pablo Pérez intentó hacerse eje pero tuvo poca precisión y Emanuel Reynoso, quien debió retrasarse mucho para tomar contacto con la pelota, fue muy intermitente, por lo que el entusiasmo inicial se fue perdiendo. Tevez, que sólo al principio logró tirarse atrás y descargar bien, fue quedando muy solo arriba y el equipo careció de peso ofensivo, ya que Nahitán Nández y Cristian Pavón no recibieron clara la pelota en las bandas y prácticamente no aportaron en los ataques. Junior dejó jugar y dio sensación de fragilidad, pero el Xeneize abusó del llamado “toqueteo intrascendente” y profundizó poco, además de desperdiciar muchas pelotas paradas. Prácticamente no tuvo chances claras en el primer tiempo, más que tiros de media distancia y un gol anulado a Pérez.

Junior planteó un partido inteligente y por momentos tuvo éxito: su idea era esperar atrás de mitad de cancha y sin impacientarse a que Boca perdiera la pelota, para salir rápido de contraataque y aprovechar que Wilmar Barrios quedaba muy solo. Así, logró encontrarlo varias veces mal parado. Como en La Bombonera, intentó poblar la zona del volante colombiano poniendo a Teófilo Gutiérrez sobre él y sin dejarlo ir hacia los costados. El 5 robó muchas pelotas, pero en otras ocasiones el ex Racing y River logró recibir a sus espaldas y generar peligro gracias a buenos pases de Victor Cantillo, el eje del equipo. Por las bandas, Yimmi Chará tuvo a maltraer a Leonardo Jara e hizo mucho daño, pero del otro lado Yoni González no tuvo la misma influencia. Y además de que Boca retrocedió defectuosamente, también los ataques posicionales los defendió mal y muy en línea, con flojas actuaciones de los laterales y de Lisandro Magallán. Igualmente, el local falló mucho en el último pase y tampoco tuvo demasiadas chances claras. Logró ponerse en ventaja por intermedio de un penal muy polémico.

Ya desde el final del primer tiempo, Guillermo hizo una modificación táctica, cambiando a Nández y a Reynoso de lugar. El uruguayo siguió sin aportar demasiado en su nueva función creativa, pero el ex Talleres perdió mucha participación al pasar a ser extremo y pesó cada vez menos. A pesar de eso y como ya venía pasando cuando se pone en desventaja, Boca salió con mucha más ambición en el segundo tiempo y otra vez fue Pavón quien lo salvó, con un tiro libre que pateó de forma inteligente y terminó metiendo en contra Ruiz. El 1-1 le dio aire a Boca ya que seguía con chances de clasificar, aunque debía ganar para pasar a depender de sí mismo.

Todo volvió a ser como en el primer tiempo. Boca la tuvo, pero fue demasiado inofensivo, con un flojísimo Pablo Pérez, escasos aportes de Nández y Reynoso y Tevez demasiado solo arriba, rematando cada tanto desde afuera o con aperturas hacia los costados. Por su parte, Pavón debió apostar por la jugada individual constantemente, pero se le hizo imposible. El Xeneize no pudo jugar por abajo y empezó a probar más con envíos largos, pero curiosamente Guillermo no hizo ingresar a Ramón Ábila o Walter Bou para jugar de ese modo. Junior esperó y demostró que podía dañar con muy poco, pero no tuvo contundencia. Aunque el visitante mostró un cansancio físico muy marcado -Guillermo no puso suplentes en ningún partido del año-, los cambios se demoraron en llegar, y cuando vinieron fueron puesto por puesto, sin sacar a Nández o Pérez, quienes ya estaban de más. Con el correr de los minutos, ambos equipos se fueron conformando con el empate, que en realidad no le servía a ninguno. Barrios, de inconmensurable esfuerzo luego de que solo pasaran 16 días desde su desgarro, no aguantó más y debió salir, por lo que Boca gastó el tercer cambio y se quedó sin la chance de jugar con un nueve de área. El equipo estaba cada vez más cansado y sobre el final, casi lo pierde dos veces por errores increíbles de Rossi y de Sebastián Pérez.

En la previa, a Boca el resultado no le convenía ya que dejaba de depender de sí mismo, pero por lo mal que jugó y lo cerca que estuvo de quedarse afuera, le termina cayendo bien. Sin embargo, la falta de fútbol que sigue mostrando es alarmante, y no perdió solo porque el rival lo perdonó. Estuvo a punto de quedarse afuera en fase de grupos por primera vez en la historia con este formato de competición. El equipo sigue estando muy estático en ataque y ya ni siquiera hilvana jugadas colectivas, además del ya mencionado aspecto defensivo. Los problemas se repiten, Guillermo parece no tomar nota y en cada partido decisivo el equipo no da la talla. Otra vez Tevez y Pérez no aparecieron y la mayoría de los niveles individuales siguen en baja. Pavón y Barrios son los únicos sostenes del equipo, y todo esto acompañado de un pobre nivel físico. Pase lo que pase en la última fecha, este Boca no parece candidato a ganar la Libertadores, salvo que haga profundos cambios.

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