GALLARDO AJUSTÓ A TIEMPO

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River visitaba a Inter de Porto Alegre con el objetivo de conseguir su primer triunfo en esta Copa Libertadores, luego de empatar sus dos encuentros iniciales frente a Alianza Lima y Palestino. La principal novedad en el equipo de Marcelo Gallardo, muy diezmado por las lesiones, fue la presencia como titular de Bruno Zuculini acompañando a Enzo Pérez en el eje, con Ignacio Fernández y Cristian Ferreira partiendo desde las bandas. Además, Germán Lux fue el reemplazante del desgarrado Franco Armani en el arco. Por su parte, el conjunto brasileño dispuso un 4-3-3 con extremos que por características natulares, tendían a cerrarse: Andrés D’Alessandro, sobre la derecha, lo hacía para juntarse con los mediocampistas y participar de la generación del juego; Nicolás López, en la izquierda, para estar más cerca del área acompañando a Rafael Sobis.

En el arranque del encuentro, River intentó manejar la pelota con paciencia pero no pudo encontrar fluidez. Esto tuvo que ver un poco con las imprecisiones propias, pero más aún por la muy buena coordinación que mostró para presionar el conjunto dirigido por Odair Hellmann. Los interiores Edenilson y Patrick mordían constantemente en la zona de Pérez y Zuculini, y de esta manera el Millonario nunca logró construir jugadas limpias. Inter creció a partir de esa superioridad en la mitad de la cancha, y antes de la media hora de juego marcó dos goles. El primero, anotado por López después de un buen desborde de D’Alessandro y una posterior serie de rebotes, y el segundo como consecuencia de un error en la salida de Lucas Martínez Quarta aprovechado por un muy activo Edenilson. A partir de allí el equipo local adoptó una postura mucho más conservadora, con los extremos más abiertos sumándose a la línea de volantes para cubrir la subida de los laterales rivales. Luego de algunos minutos de asedio, llegó el descuento a través de un penal convertido por Lucas Pratto.

De cara a la segunda etapa, Gallardo dio uno de sus habituales volantazos, al realizar dos variantes en el entretiempo. Los uruguayos Camilo Mayada y Nicolás De La Cruz entraron por Martínez Quarta y Ferreira, ambos de flojo rendimiento. No se trató sólo de un cambio de nombres sino que también fue modificado el esquema: Gonzalo Montiel pasó a ser central, y entre él y Javier Pinola se ubicó Zuculini formando una línea de tres. Mayada y Fabrizio Angileri hicieron las bandas, mientras que Pérez se transformó en el volante más retrasado con Fernández y De La Cruz a sus costados. Con el 3-5-2, River se asentó mucho mejor en el campo de juego, logrando tener superioridad numérica en la zona de volantes que tan bien había aprovechado Inter en la parte inicial. El ingreso de Matías Suárez en lugar de un errático Rafael Santos Borré fue el retoque final para llegar al empate ya que, luego de una falta al borde del área que le cometieron al ex delantero de Belgrano, De La Cruz ejecutó de manera magistral el tiro libre que se transformó en el 2-2.

Para afrontar los minutos finales, Zuculini retornó a su lugar en la mitad de cancha, volviendo al 4-4-2 del comienzo. En este tramo el partido fue de mucho ida y vuelta, con los dos equipos yendo a buscar la victoria pero sintiendo el impacto físico de un desarrollo muy intenso. De La Cruz y Fernández fueron de lo más destacado de River comandando las transiciones ofensivas, mientras que por el lado de Inter, “Diente” López fue una amenaza constante para un inseguro Montiel. El empate final terminó siendo justo para lo hecho por unos y otros, y deja al Millonario en una posición un tanto desfavorable de cara al desenlace del grupo.

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