METROS PARA PODER CORRER

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A excepción de Harry Kane, los delanteros de la Selección de Inglaterra convocados al Mundial de Rusia, se encuentran más cómodos a campo abierto. Es decir, con espacios para poder hacer gala de su velocidad. Marcus Rashford, Jamie Vardy y Danny Welbeck, aunque con distintas características, tienen aquel deseo en común. Y si miramos unos metros más atrás, comprobamos que los volantes ofensivos o mediapuntas, también se sienten cómodos en aquellos escenarios: Raheem Sterling, Dele Alli, Jesse Lingard. Para más pruebas, carrileros como Danny Rose, Ashley Young, Kieran Trippier y Kyle Walker también basan su fortaleza en la velocidad. Por eso es posible afirmar que Inglaterra irá a Rusia en busca de un ritmo alto y partidos vertiginosos en los que pueda gozar de metros para poder correr.

Más que una elección, la del entrenador Gareth Southgate es una aceptación de la realidad: Inglaterra no cuenta con mucho más material para aspirar a otra cosa. De los ausentes, apenas Jack Wilshere y en menor medida Adam Lallana, podían ser cartas confiables en las que basar otro plan; El matiz a aquella estrategia se puede encontrar en Harry Kane, que por los años bajo la tutela de Mauricio Pochettino en Tottenham, es capaz de actuar en función de un ataque posicional. En ese sentido, el progreso que ha mostrado Sterling desde la llegada de Josep Guardiola al Manchester City es una gran noticia para el conjunto inglés, que al menos tendrá en sus puntas a dos futbolistas que pueden obtener ganancias aún sin muchos metros para atacar.

Claro que Southgate es consciente de las limitaciones que esta “naturaleza” de sus jugadores genera. Por eso dentro de los 23 convocados guarda una posibilidad para apostar a mayor control y menos vértigo: Fabian Delph, lateral en Manchester City, ha sido siempre un interior de buena técnica, movilidad y recorrido interior; Ruben Loftus-Cheek, del Crystal Palace, también puede hacer las veces de volante más asociativo en ritmo bajo, a través de movimientos entre líneas. Ambos fueron titulares en el último amistoso ante Costa Rica, pero a pesar de dejar buenas sensaciones, es difícil considerarlos argumentos suficientes para dominar ante selecciones de mayor jerarquía en su línea media. Aún así, no dejan de ser recursos más que válidos para la primera fase, donde Inglaterra aspirará a alejarse con velocidad -valga la redundancia- de situaciones comprometedoras como las que lo dejaron afuera en primera ronda de Brasil 2014.

Para las esperables rápidas transiciones que buscará Inglaterra, Southgate ha diseñado un 5-3-2 que con frecuencia incorpora al ataque a sus carrileros. La altura del repliegue dependerá de lo que puedan ofrecer Eric Dier o Jordan Henderson, ya sea como únicos volantes centrales o en doble pivote junto a una tercera pieza más ofensiva. Centrales pesados como Phil Jones, Gary Cahill, John Stones y Harry Maguire, preferirán jugar cerca de su arco, pero Inglaterra cuenta ahora con un defensor velocista como Walker, que entrenado por Guardiola ha dejado el lateral para ser central derecho y funcionar como un corrector de cara a su propio arco, con muchos metros de recorrido. Al fin y al cabo, el plan está claro ya sea con o sin pelota: poder correr para marcar diferencias.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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