AL FINAL HAY RECOMPENSA

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FOTO: Foto Baires

Independiente volvió al triunfo tras vencer por 1-0 a Velez, no sin antes jugar un buen primer tiempo pero fallar muchas situaciones de gol. La eficacia es el gran déficit del equipo.

El Rojo llegó al duelo ante Vélez siendo el equipo del fútbol argentino que más ocasiones de gol había generado a lo largo del torneo. Y sin dudas hizo mérito para seguir como líder en aquella tabla, puesto que en el primer tiempo falló en el último pase o en el remate en varias oportunidades. Para lograr esa seguidilla de ocasiones fue importante la fluidez y movilidad que tuvo la línea de tres mediapuntas: Martín Benítez, Maximiliano Meza y Ezequiel Barco. Estos tres, ubicados por delante del tándem Nicolás Domingo – Diego Rodríguez y por detrás de Leandro Fernández, aportaron mucho desparpajo en los metros finales. Se mostraron con confianza para, por técnica o mera prepotencia, llegar hasta los metros finales y buscar el pase final. No obstante, allí aparecía lo que ya es un karma: la falta de eficacia.

El partido se jugó durante mucho tiempo en campo rival. Fue bueno lo del equipo de Ariel Holan adelantando líneas y consiguiendo una rápida recuperación de la pelota. Una vez se conseguía este paso, los laterales volaban por los costados. Jonas Gutiérrez, que arrancó complicado en la marca de Matías Vargas, esta vez sí recordó a los grandes aportes ofensivos de Fabricio Bustos: una y otra vez creaba un surco en su banda con grandes corridas que lograban mucha profundidad. Por el otro lado, Nicolás Tagliafico mostró la intensidad de siempre, y si bien no posee la calidad asociativa de Juan Sanchez Miño, mostró un gran instinto goleador al aparecer como un doble nueve en repetidas oportunidades. Incluso, el travesaño le negó el gol al capitán.

En la segunda mitad el desafío era no caerse anímicamente después de hacer las cosas bien pero fallar una vez más en la definición. Y se consiguió con creces: Independiente siguió en la misma tónica, desbordando a la defensa de Vélez, acorralándolo en su arco. El gol de Maximiliano Meza significó un alivio por conseguir la merecida ventaja, y también por marcar en otro déficit: la pelota parada.

La cuenta pendiente del equipo queda por lo mostrado después de conseguir la ventaja. En lugar de seguir siendo dueño del partido, hacer correr la pelota y al rival, Independiente se mostró acelerado y errático. Así, Vélez comenzó a animarse y llevó a los de Holan a defenderse cada vez más cerca de su arco. Si bien la visita no generó ocasiones que pongan en peligro la ventaja, es un llamado de atención de cara a encuentros venideros. Hay que manejar mejor los tiempos del partido para poder ampliar la ventaja y no llegar al último minuto con el resultado en suspenso. El triunfo es importante para cortar con la racha de tres derrotas consecutivas, y lo hecho en el primer tiempo, una buena señal para seguir trabajando en pos de optimizar el rendimiento de cara a la recta final del semestre, donde la Copa Sudamericana será el gran objetivo.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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