Jorge Almirón: De culpas y aciertos.

DE CULPAS Y ACIERTOS

Independiente está por debajo de mitad de tabla, y su entrenador, Jorge Almirón, es responsable de eso. Porque su equipo empató más de lo que gano, y cuando no se quedó con los tres puntos, tampoco los mereció. Almirón es responsable de que su equipo no juegue bien. Porque no, Independiente no juega bien, aunque desde algunos sectores del periodismo se lo haya tratado al ex entrenador de Godoy Cruz como si fuese el nuevo revolucionario de Avellaneda. Y atención: el mal juego no es de ahora, sino que viene desde el torneo pasado, el de los famosos 33 puntos post-ascenso, el de una asombrosa dependencia de su capitán, Federico Mancuello, que destrabó partidos y prácticamente, ganó partidos por si solo. Cierto, todo eso lo hizo jugando en la posición que el entrenador le designó, porque Almirón, además de culpas, también tiene aciertos: tuvo mucho que ver con la transformación de Mancuello.

Independiente incorporó mucho en este mercado de pases. En algunos casos, lo hizo bien: Diego Rodríguez fue uno de los mejores refuerzos, y eso, también fue responsabilidad del cuestionado técnico, ya que eran pocos los que apostaban por el mediocampista de Godoy Cruz para ser el dueño de la mitad del campo roja. Pero así como Rodríguez, Albertengo, Tagliafico, Toledo y -hasta ahora- Victorino fueron buenos refuerzos, también llegaron Valencia, Aquino, Graciani, y antes, Aguilera, Lucero, Rodrigo Gómez y Escudero. Almirón si es responsable de la llegada de esos jugadores que hasta acá, han arribado de paseo. Y es en esas llegadas donde se puede explicar este flojo momento de Independiente: falta de recambio, juveniles que nunca explotan, y para peor, lesiones. Por si hace falta aclarar, Almirón no, no es responsable de la dura lesión de ‘Torito’ Rodríguez, ni de las de Riaño, Lucero, Pizzini y demáses.

El torneo ya se complicó para Independiente, y Almirón es el responsable. Por la Copa Argentina, se clasificó haciendo un papelón histórico, y Almirón también es responsable por poner el 11 que puso. Independiente empató 1-1 con Banfield cuando se pudo haber ido al descando habiendo goleado, y esta vez, Almirón no es culpable de ello. Porque el partido se planteó bien, con valentía, recursos, una idea de presión, y esa, la tarea del DT, se desarrolló bien. Esta vez fallaron los jugadores, y la suerte demostró que Almirón tendrá que insistirle si de verdad quiere continuar en el banco de suplentes de un club grande. ¿Qué significa insistirle a la suerte? Animarse a jugarle a Boca y a Racing como le jugó a Banfield. Trabajar en la semana para que las asociaciones, triangulaciones, seguridad defensiva, y tiros al arco, se repitan. Trabajar para que la apatía de Argentinos, Gimnasia, Sarmiento, Unión y etc, no aparezcan ahora. Porque ahora, no se puede permitir. Tampoco antes, claro. Pero ahora, en los clásicos, se evaluará la continuidad de un entrenador que en más de un torneo no ha podido encontrar encontrar un buen funcionamiento durante dos o tres fechas seguidas.