A TODA MÁQUINA

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El nuevo Independiente de Ariel Holan arrancó la temporada 2018/19 a toda máquina: triunfo 8-0 ante Central Ballester, en lo que significó la máxima goleada en la historia de la Copa Argentina.

Desde el resultado, el partido se desnaturalizó rápido. En el primer cuarto de hora, Independiente sacó tres goles de ventaja que liquidaron la clasificación. No obstante, los dirigidos por Holan nunca dejaron de tomarse el partido con seriedad. Lejos de quitar el pie del acelerador, Independiente mantuvo las intenciones de buscar arco rival. Además, el duelo sirvió para ver qué es lo que pretende el entrenador de este nuevo equipo, con buenas incorporaciones y algunas ausencias importantes con relación al último semestre. Ya no están Fernando Amorebieta, Diego Rodríguez, Jonás Gutiérrez ni el lesionado Leandro Fernández. Por su parte, Nicolás Domingo perdió terreno ante la llegada de tres volantes centrales. El arranque colmó las expectativas con una actuación colectiva formidable.

Si bien la idea madre sigue siendo la misma, el esquema táctico varió a un 4-3-3 con Francisco Silva como pivote, Fernando Gaibor y Pablo Hernández como pareja de interiores, Martín Benítez y Maximiliano Meza en los extremos. Y no son pocas las cuestiones a tener en cuenta en dicha formación. La primera, el hecho de tener en la base de la jugada a un futbolista dotado desde lo técnico, que gusta de organizar, pasar, marcar el ritmo como lo es el chileno Silva. Si bien Domingo y “Toro” Rodríguez le han dado muchísimo a Independiente, en determinados momentos se hacía cada vez más notoria la ausencia de jugadores que marquen el tempo desde las cercanías al círculo central. Holan lo intentó en algún momento con Walter Erviti y el propio Gaibor, pero ninguno pudo quitar ritmo y hacer del Rojo un equipo que domine por completo desde la sala de máquinas. Lo ha hecho, claro, desde la velociad y el cambio de ritmo en tres cuartos de cancha. Pero ahora, con Silva, Hernández y Gaibor, cuenta con tres futbolistas de control, pase y dinámica. Incluso el ecuatoriano, de nivel irregular en el último semestre, puede verse muy beneficiado al desligar responsabilidades de organización en sus dos compañeros de mediocampo, y así, como interior derecho, actuar en un rango más reducido y simple, pero con más libertad para desprenderse y mostrar la dinámica con la que destacó en Emelec.

Ante Central Ballester, el ataque posicional de Independiente recordó a sus mejores noches. Ante esto, el equipo de Primera D tomó una decisión valiente y arriesgada: achicar hacia adelante para obligar a saltar líneas, para también recuperar más arriba la pelota. Por momentos lo logró, pero no convirtió y los de Holan mostraron un gran abanico de recursos para lograr profundidad en cada ataque.

Esas características en zona central eran las que le faltaban al plantel, que desde luego, puede seguir incluyendo a Domingo e incluso a Carlos Benavídez, un centrocampista uruguayo de más marca que pase, pero de mucha juventud y con muchas condiciones físicas para explotar. Y vale aclarar esto que ha ganado Independiente, porque en la parte ofensiva, más allá de problemas de ineficacia, no ha habido grandes incovenientes. En el último semestre, Maximiliano Meza y Martín Benítez acumularon mayores responsabilidades en la circulación de juego sin que esto les signifique un problema. Ambos ocuparon por muchos momentos el puesto de mediapunta, y mejoraron en el juego entre líneas, los controles orientados, apoyos en banda y cambio de rimo en momentos indicados. Ahora, Holan planea devolverlos a la banda, pero con la garantía de saberlos jugadores más completos, que pueden entender cuando pisar carril central y con un arma fundamental para el desequilibrio individual como lo es la gambeta.

El arranque a toda máquina debe servir para ganar confianza e ilusionarse de cara a un semestre muy cargado. Holan tomó una decisión arriesgada al dejar ir a Diego Rodríguez y darle un rol más secundario a Domingo, pero salir de esa zona de confort puede ayudar a elevar el piso competitivo de Independiente. Tener los refuerzos para el arranque de la pretemporada es ser un factor clave que evita la adaptación en plena competencia. O de momento, eso pareció en la goleada ante Central Ballester, donde los repartos de espacios fueron armoniosos y todos aportaron su granito de arena para que la figura sea el equipo.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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