IMPROVISACIÓN Y DESORDEN

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Independiente no jugó bien y perdió como local ante Estudiantes. Fue 1-2, en una noche plagada de improvisación y desorden.

El tiempo dirá si Ariel Holan quiere implementar un nuevo esquema en Independiente, pero es un hecho que en los últimos partidos el entrenador campeón ha optado por una línea de tres centrales con dos carrileros. Lo hizo ante Racing en el clásico de verano, luego repitió ante Rosario Central y volvió a inclinarse por dicha variante en la derrota ante Estudiantes. El denominador común fue que los rivales mencionados, así como en su momento lo fue Libertad de Paraguay, fueron equipos que juegan con dos delanteros. Ante esa opción, el nuevo esquema permite no defender mano a mano y tener superioridad numérica para lograr la salida del balón.

Pero de momento, Independiente no logra hacer del sistema táctico un punto fuerte. Ante Estudiantes, aquello fue al revés: el Rojo pareció desorientado en varios pasajes, sin poder encontrarse con los automatismos que lo catapultaron al éxito hace apenas unas semanas. Faltaron los dos marcadores centrales titulares, Alan Franco y Fernando Amorebieta. La improvisación comenzó al tener sólo dos zagueros disponibles y requerir de tres: Holan improvisó a Fabricio Bustos como stopper, pero el lateral allí no pudo aportar su desequilibrio en ataque ni ser una garantía en defensa. Quien ocupó el carril, fue Lucas Albertengo, antaño delantero y acostumbrado a hacer el recorrido pero con un lateral -el propio Bustos- para que lo respalde. Con esos dos puestos improvisados, Independiente careció de su mejor salida de pelota y de un carril importante en el que suele gestar los ataques.

El doble cinco conformado por Nicolás Domingo y Jonás Gutiérez no estuvo preciso. Holan optó por el ex Vélez y Newcastle en el once inicial para ganar más presencia de mitad de cancha hacia adelante, pero tampoco resultó. Por el costado izquierdo, Juan Sanchez Miño sí estaba habituado al recorrido encomendado, pero careció de un extremo en los apoyos y además, debió ser reemplazado en el entretiempo por un golpe. Otra vez, improvisar: Juan Manuel Martínez, otro extremo, debió ser carrilero cuando no siente la marca y el retroceso. Los tres carriles estaban dañados, con desorden a la hora de retroceder. Diario del lunes: el deseo de formar con tres centrales pareció limitar el engranaje de las demás piezas. En una misma noche se usaron muchos esquemas diferentes, cada jugador pasó por varias funciones.

Con todo eso a cuestas, a Independiente le costó muchísimo progresar en el campo. Por momentos lo hizo, más a fuerza de calidad individual que de juego colectivo. Y una vez instalado en los metros finales, los movimientos sí parecían mucho más naturales, similares al fútbol que practicó el año pasado. Creó las situaciones de gol pero falló (una vez más) en la definición. El problema fue llegar con frecuencia hasta esa zona de definición con una estructura muy improvisada, con Maximiliano Meza lejos de su mejor nivel y Leandro Fernández más voluntarioso que preciso. Además, el rival juntó bien sus líneas y por momentos, consciente de los desajustes locales, presionó bien e inquietó el arco custodiado por Martin Campaña. Fue justamente el arquero uruguayo quien con un error capitalizado por Juan Ferney Otero, permitió al Pincha adelantarse en el marcador, reforzar su confianza para aferrarse a su plan y quedarse con los tres puntos. Independiente, con el crédito abierto de haber desplegado hace semanas un fútbol vistoso y exitoso, aún tiene que recuperar piezas importantes y darle la bienvenida a refuerzos que tienen mucho para aportar.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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