Independiente jugó un primer tiempo de gran nivel y venció 1-0 a Millonarios.

LE ALCANZÓ CON UN TIEMPO EN GRAN NIVEL

Ariel Holan se decidió a recuperar viejos automatismos a partir del doble cinco conformado por Nicolás Domíngo y Diego Rodríguez. Esto implica, por un lado, acercarse a una fiabilidad en el nivel defensivo que nunca está de más para cumplir con objetivos a corto plazo; por otro, significa que la mayor parte del peso ofensivo recae sobre la línea de tres mediapuntas que juegan por detrás del centrodelantero. En los pies de estos, el fútbol de Independiente gana en vértigo y gambeta, además de establecerse a una altura del campo en la que el peligro está latente. Para que esa apuesta valga la pena, se precisará de la lucidez de esos futbolistas ofensivos; cuando estén equívocos, se necesitará de un perfil más organizador. Para eso llegó Fernando Gaibor, un jugador que puede dar fútbol desde una zona anterior. Pero Independiente se quedó sin tiempo para adaptación tras la derrota ante Deportivo Lara, y Holan apostó por la fórmula que lo llevó a ganar la Copa Sudamericana. ¿El resultado? Contundente: Tres partidos, tres victorias.

Recuperar ese doble cinco es la principal novedad de Independiente, mientras que la otra, no menos importante, es el papel ascendente que está jugando Martín Benítez en 2018, como un socio perfecto para Maximiliano Meza, capaz de jugar en el carril central y liberar al ex Gimnasia en determinados momentos del partido. La confirmación de esto estuvo en la alineación que dispuso Ariel Holan para enfrentar a Millonarios, con el característico 4-2-3-1, pero con Benítez detrás de Gigliotti y Meza en banda derecha. Ambas posiciones resultaron un gran acierto; sobre todo la del recientemente convocado por Jorge Sampaoli, quien fue la gran figura de Independiente en el primer tiempo a base de apoyos, gambetas y desbordes. Un martirio para el lateral izquierdo colombiano, que quedaba lejos de la pelota ante los excelentes controles orientados del atacante Rojo.

Millonarios le planteó a Independiente marcajes individuales en toda la cancha, por lo que para generar superioridad numérica el Rojo estaba obligado a realizar determinadas tareas, tres de ellas muy reconocibles y elogiables en el primer tiempo. La inicial, tener centrales capacitados y convencidos para conducir hacia adelante hasta atraer rivales y generar el hombre libre. Así llegó el gol, aunque contó con cierta fortuna ya que la atracción se generó por un mal control de Alan Franco; la segunda, fue tener concentración y compromiso en todas sus piezas para mostrarse como opción de pase. Eso se logra con lectura de los momentos y rodaje en el juego de posesión. Por ejemplo, Diego Rodríguez se acercaba a la banda derecha antes de que Franco filtre el pase a Meza, y una vez éste recibía, podía descargar de primera con el mediocampista uruguayo. La repetición de estos movimientos provocaba que los jugadores de Millonarios llegasen cada vez más tarde al encuentro de su marca. Y el tercer movimiento que realizaron los de Holan tuvo una vez más como protagonista a Meza, y también al otro extremo, Leandro Fernández. Ambos cerraban su posición progresivamente a medida que el equipo movía la pelota, dejando los carriles externos liberados para las subidas de Bustos y Juan Sanchez Miño, quienes ponían en evidencia que los extremos colombianos no sentían el retroceso y corrían desde atrás a los vestidos de Rojo.

A Independiente le alcanzó con ese gran rato de variantes futbolísticas en el que también mostró momentos de buena intensidad para asfixiar y recuperar la pelota. Luego, en el segundo tiempo, vio caer su nivel ante un rival que obligado por el contexto, adelantó sus líneas y comenzó a elaborar ataques más trabajados, menos verticales. Holan no pudo corregir el curso del encuentro con los ingresos de Gaibor y Jonathan Menéndez. Independiente no sufrió, pero perdió el control del juego y casi no lastimó de contragolpe. Deberá mejorar para poder mantener su juego por un período más largo, pero consiguió tres puntos importantes y se encontró con un gran lapso en la primera mitad que lo invita a ilusionarse y trabajar para verlo más seguido.