Reencuentro: Independiente 1-0 Banfield 2018.

REENCUENTRO

Independiente logró un sólido triunfo ante Banfield: 1-0 con gol de Martín Benítez. Fue una tarde de reencuentro con el triunfo, y también con el buen nivel colectivo que lo llevó a obtener la Copa Sudamericana. 

Ariel Holan entendió la importancia del partido ante Banfield. Más allá de que el jueves Independiente tendrá su ansiado regreso a la Copa Libertadores, los puestos de clasificación a la próxima edición están muy igualados, por lo que perder puntos se vuelve muy peligroso. Por eso alineó el esquema habitual (4-2-3-1) con piezas titulares como Martin Campaña, Alan Franco, Fernando Gaibor y Martín Benítez; además, a Nicolás Figal, Juan Sanchez Miño, Diego Rodríguez y Leandro Fernández es difícil considerarlos suplentes. Por eso el Rojo fue un equipo muy competitivo que pudo dar pasos hacia adelante y lograr un reencuentro con las formas.

Banfield, un equipo ordenado, que sabe a lo que juega y que también venía de jugar entre semana, intentó pararse en el Libertadores de América lo más lejos posible de su arco. A partir de un 4-3-3, buscaba superioridad numérica en el mediocampo y verticalidad en las bandas, pero Independiente no tardó en adueñarse de la pelota y el espacio. Lo logró con paciencia, triangulaciones, y algo que lo llevó a destacar tanto en el semestre anterior: entender el momento adecuado en el que acelerar los ataques. Juan Sanchez Miño en el sector izquierdo fue un arma que siempre aportó al juego de posesión; el zurdo sabe asociarse en estático, tiene buen pie para el toque corto y también rompe al espacio. Ese fue el sector preferido de Martín Benítez, quien ejerció de mediapunta con mucha movilidad y jugó muy enchufado desde el arranque, con ganas de demostrar que el penal ante Gremio quedó atrás.

Con el correr de los minutos Independiente organizó mejor sus ataques para olvidar algunos desacoples que le permitían a Pablo Mouche atacar la espalda de Sánchez Miño. Cuando se ataca bien es más fácil defender; la cercanía entre los jugadores del Rojo permitía presionar con eficacia y recuperar rápido. El gol de Benítez sirvió para ganar confianza en la circulación. Algunos jugadores como Leandro Fernández y Silvio Romero alternaron buenas y malas, pero ambos mostraron una mejor versión en relación a su actuación ante Temperley.

El segundo tiempo fue una continuación aún reforzada de lo visto en el primer tiempo. Banfield acusó el desgaste físico realizado ante Nacional, mientras que Independiente, envalentonado por saberse dominador, siguió siendo el dueño de la pelota y acumulando situaciones. Creció de gran manera la figura de Juan Manuel Martínez, por lo que hubo aún más argumentos para que esa fuese la banda elegida para atacar. Muestra de ello es que Sanchez Miño y Nicolás Figal -lateral y central izquierdo- fueron los futbolistas que más pases dieron (69).

La ventaja pudo ser mayor: Iván Arboleda evitó el segundo gol de Independiente en varias situaciones, mientras que Banfield casi no inquietó en todo el partido. Alan Franco, una vez más, tuvo una firmeza notable para contener a un gran delantero como Darío Cvitanich, pero aún así, la figura fue el equipo, la fluidez en la circulación y el sacrificio para asfixiar al rival. El Rojo comenzaba a defender con mucha intensidad desde su línea de mediapuntas (Fernández-Benítez-Martínez) y siempre respaldados tanto como por el doble pivote como por la línea de fondo. Esa reconocible identidad colectiva era el reencuentro que se necesitaba para dejar atrás la derrota en la Recopa y enfocarse de lleno a los dos objetivos venideros: conseguir la clasificación a la Libertadores 2019 y avanzar de ronda en la edición actual.