Impaciente e inconexo: Independiente jugó uno de sus peores partidos en 2018.

IMPACIENTE

Independiente parecía levantar cabeza con los triunfos ante Talleres y Boca, pero perdió ante Corinthians un partido importante para sus aspiraciones, y cayó también ante Defensa y Justicia, jugando uno de sus peores partidos en mucho tiempo. Del compromiso, la actitud y la intensidad, a un concierto de dudas futbolísticas que derivan en un equipo impaciente y sin ideas.

La visita de Defensa y Justicia al Libertadores de América se presentaba como una buena oportunidad para levantarse del duro golpe sufrido ante Corinthians, así como para confirmar la levantada en la Superliga Argentina. Los de Varela acostumbran a presentar herramientas para hacerse con el protagonismo, algo que podía abrir espacios para el ataque de Independiente, que recuperaba la dupla Maximiliano Meza – Martín Benítez. Otra novedad importante, en un contexto de rotación casi constante, fue la titularidad de Juan Sánchez Miño en la mitad de la cancha.

Sin embargo, una vez más el trámite no se le presentó sencillo al equipo de Ariel Holan. Defensa y Justicia atraviesa un gran momento y ha sabido agregarle matices a su estilo ofensivo, con repliegues de solidez por el buen pasar de su dupla central y el doble cinco conformado por Andrés Cubas y Mariano Bareiro, en desmedro de uno de los principales pasadores del certamen, como Leonel Miranda. En un primer tiempo de paridad absoluta, Sánchez Miño fue el jugador con más participación, direccionando los ataques y desprendiéndose para llegar a zona de remate.

Necesitado de mejores sensaciones y más situaciones de peligro, Holan movió el tablero: movió al ex Boca hacia la banda izquierda, pasando a jugar con un 4-1-4-1 que tenía más cerca entre sí a Meza y Benítez. Pero el orden de la visita se mantuvo y una vez más, el reloj ayudó a que Independiente se mostrara cada vez más impaciente. A diferencia del último semestre, las ideas se diluyen minuto a minuto cuando no se logra convertir, mientras el rival se agranda. Otro error de Martín Campaña le permitió a los de Varela ponerse en ventaja sin hacer demasiado mérito, pero a partir de allí, fue notoria la diferencia de convicción de uno y otro equipo para aferrarse a un plan.

Más allá de ideas futbolísticas, lo cierto es que lo anímico juega una mala pasada cuando los resultados no acompañan. Independiente convive más cerca del error que en otros momentos, y no sólo le está costando puntos: también entereza para afrontar cada partido con compromiso, actitud e intensidad desde el primero hasta el último minuto. El Rojo ha perdido cuatro de sus últimos cinco partidos como local, sin ser claramente superado en ninguno de ellos. Recuperar la paciencia para lograr una circulación de pelota fiable, que mueva al rival y abra espacios, puede ser uno de los caminos. Otro aspecto clave será, por supuesto, la efectividad. Ante Argentinos Juniors, Millonarios, Talleres o Boca, Independiente no necesito de grandes pasajes de dominio para abrir el marcador, y finalmente acabó por sostener la ventaja. Pero ahora, cuando el gol no llega, el nerviosismo aparece y se entra con facilidad en el terreno del como sea. Y está claro: no fue esa vía la que llevó al equipo a la consagración hace apenas cinco meses.