Independiente 0-1 Defensa y Justicia 2018.

AUNQUE FALTÓ MUCHO, EL CASTIGO FUE DEMASIADO

Independiente no hizo mucho por ganar su primer partido en la Superliga Argentina 2018/19, pero la derrota en manos de un discreto y efectivo rival como Defensa y Justicia sonó a demasiado castigo. Los dirigidos por Sebastián Beccecece golpearon en la salida de una pelota parada y a partir de allí defendieron la ventaja con mucha solidez. El primer tiempo fue muy discreto, con leves insinuaciones por parte de ambos. El equipo dirigido por Ariel Holan no logró establecer un circuito de juego fiable, ya que tanto Fernando Gaibor como Carlos Benavídez, interiores por delante de Nicolás Domingo en el 4-3-3 empleado, tuvieron poca incidencia en la gestación de jugadas.

La idea local, además de dar descanso a piezas importantes como Francisco Silva y Pablo Hernández, buscó mantenerse en ser protagonistas a través de la pelota y lograr velocidad en las bandas con Gonzalo Verón y Ezequiel Cerutti en los extremos. Este último contó con la compañía de un aceptable Fabricio Bustos, insistente en sus incursiones ofensivas más allá de no terminar bien algunas jugadas; esa dupla promete ser una llave práctica para Independiente, con aceleración y desborde. Por su parte, en izquierda, a pesar de rotaciones, el caudal de juego fue menor. Juan Sánchez Miño no logró tener una buena noche y debió preocuparse mucho por la velocidad con la que Ciro Rius se desprendía del 4-4-2.

Defensa y Justicia, por su parte, estableció su presión en la zona de mitad de cancha. La última línea respondió con aplomo en la mayoría de oportunidades que debió intervenir; cuando no lo hizo así, Emanuel Gigliotti tardó en resolver y Benavídez estrelló su remate en el cuerpo de un defensor. Para la fase ofensiva, el Halcón optó por un juego mucho más directo que en otras ocasiones: la doble punta conformada por Ignacio Huguenet y Nicolás Fernández intentó inquietar a Alan Franco y Nicolás Figal. Aunque la zaga local acababa por ahuyentar el peligro, esos envíos largos le permitían a Defensa reordenarse en el campo de juego. Por momentos, los dos puntas caían a la banda para aprovechar las subidas de Bustos, y se veían respaldados por Gastón Togni y Lisandro Martínez.

En el segundo tiempo Independiente mejoró mucho su imagen, y creó situaciones como para hacerse merecedor del empate. El ingreso de Francisco Pizzini por Fernando Gaibor llevó a un estilo más directo que empujó a Defensa hacia el arco muy bien custodiado por Ezequiel Unsain. El 4-3-3 pasó al tradicional 4-2-3-1 y fue Gonzalo Verón el encargado de liderar los intentos por llegar al gol. Holan rotó al encargado de jugar por detrás de Emanuel Gigliotti: aunque la modificación no tuvo demasiada ingerencia en clave ofensiva, permitió que Leonel Miranda manejara menos tiempo la pelota y no pudiera comandar los respiros visitantes; además, ingresó el chileno Silva en la mitad de cancha para que el primer pase sea más claro. El tercer y último intento fue Silvio Romero, que tejió una buena jugada y estrelló su remate en el travesaño. Por lo demás, al Rojo le faltó precisión en asociaciones para romper el bloque defensivo con paredes, o gambetas. Los controles nunca fueron claros y eso, ante el gran numero de defensores visitantes, terminó por ser siempre un impedimento para evitar la derrota.