DE MENOR A MAYOR

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Aunque el resultado final dependerá de la resolución de CONMEBOL, en la cancha, Independiente tuvo un duelo muy parejo ante Santos. Ariel Holan apostó por esquema que osciló entre 4-3-3 y el 4-2-3-1 que ha caracterizado al equipo. Eso dependía del movimiento de Maximiliano Meza, que por momentos se posicionaba como interior y por otros intentaba recibir entre líneas. Claro que el funcionamiento estuvo muy afectado por la cantidad de bajas existentes. Ya desde el primer pase, la salida perdió fluidez al no poder contar con Alan Franco, Nicolás Figal y Juan Sánchez Miño. Santos tuvo mucho que ver con eso, ya que también hizo su parte al presionar con mucha intensidad y priorizar una buena tenencia de pelota que impida al Rojo hacerse del dominio del juego.

Por su parte, Francisco Silva y Pablo Hernández intentaron hacerse ejes, pero también fueron víctimas de las persecuciones cercanas de los volantes visitantes. Por eso el plan de Holan, con extremos bien abiertos y veloces, no pudo gravitar en una primera mitad demasiado friccionada para los intereses del local. Meza, un futbolista que puede mejorar jugadas a través de controles y cambios de ritmo, también necesita repartir la responsabilidad de jugar entre líneas. Por eso las influencias de Ezequiel Barco y Martín Benítez han sido tan importantes en los últimos semestres; pero esta vez, Braian Romero estuvo demasiado atado a la banda izquierda y sin un contexto que le posibilite explotar sus características.

En la segunda mitad las cosas mejoraron. Incluso en la primera, Santos comenzó a ceder en la intensidad de su presión y jugar cada vez más lejos del arco custodiado por Martín Campaña. Pero el complemento acercó más a Independiente al gol. Generó situaciones y sobre todo, pudo perder la pelota en los picos del área, algo que le permitió achicar hacia adelante, recuperar con mayor facilidad y rapidez. Para esto, cabe destacar que fue importante el nivel de Emanuel Brítez y Guillermo Burdisso, zaga central de una defensa nueva que generaba muchas dudas pero acabó por cumplir con las expectativas.

Hacerse del dominio fue, por un lado, un respiro para Independiente, que comenzó a sentir las cosas bajo control y preocuparse más por cómo doblegar a la defensa. Pero también, esa última línea visitante comenzó a estar más respaldada por las demás piezas. Los espacios fueron cada vez menos, ya que Santos resignó las posibilidades de encontrar algún contraataque. Esa sensación de gol al caer, incluso llevó a Holan a realizar la primera modificación recién al minuto 77 de partido. Pero en definitiva, la apertura del marcador no llegó e Independiente, por lo menos pudo sacar de positivo el hecho de que no le conviertan y la mejora de nivel mostrada en el segundo tiempo.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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