GUSTAVO ALFARO, EL ARQUITECTO

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El año comenzó ajustado para Huracán. Abajo en los promedios, con la llegada de un nuevo técnico y tras los fracasos de Ricardo “Caruso” Lombardi y Juan Manuel Azconzábal.

Logrando la permanencia en las últimas fechas del último campeonato, -antes también con el auxilio característico de Nestor Apuzzo-, el globo forjó la reconstrucción para este semestre en el regreso breve pero muy esperanzador de su goleador, Ramon“Wanchope”Abila. Si bien la performance del cordobés no fue determinante, colaboró al factor sorpresa. De esta manera, el responsable total del presente del elenco de Parque Patricios, es el armado y trabajo de su técnico, Gustavo Alfaro.

Conocido por ser detallista en un nivel superior, con un currículum de más de una década de dirección técnica en Argentina y habiendo conseguido títulos a lo largo de su trayectoria, el DT cimentó las bases de un plantel que terminará el año dentro los primeros puestos del campeonato. Le dio una identidad, a partir de solidez defensiva (le convirtieron solamente siete goles), habiendo recuperado a jugadores claves como Marcos Díaz y Mauro Bogado, y con una efectividad envidiable: sacó 21 puntos de 35 en juego.

Alfaro ha cambiado la concepción del hincha sobre estos jugadores, antes descalificados y reprobados por el público Quemero, sin poder comprender cómo tras disputar cuatro torneos internacionales consecutivos, debió pelear por el descenso. Hoy, el pueblo de Huracán asiste a la refundación de ese mismo plantel con alegría y la convicción de que no defraudará siendo fuerte de local, yendo a buscar el resultado con verticalidad, versatilidad en el ataque e inteligencia.

Además y cómo desea su técnico, el Globo se aleja en los promedios -pasó a Vélez, alcanzó a tigre y continúa despegando de Patronato, Olimpo y Temperley- y ya sueña con volver a clasificar a una copa internacional. En un fútbol argentino tan irregular, “haber cambiado el chip” -analogía tan utilizada por los protagonistas- fue fundamental gracias a la tarea de Alfaro, quien creó una dinámica de juego en la que se sostiene pero que ha también podido adaptar con piezas diferentes pero intercambiables como la paciencia y creación de Patricio Toranzo, la rapidez y determinación de Norberto Briasco, el sacrificio de Fernando Coniglio y hasta la pluralidad de Carlos Araujo para jugar del otro lado de la cancha cuando se precisó.

Tal vez la columna vertebral es realmente la base de la estructura con firma de Alfaro. El hallazgo de Saúl Salcedo, el joven paraguayo al que el presidente Alejandro Nadur ineludiblemente le deberá comprar el pase tras un campeonato impecable, y la elección de Adrian Callelo para ser dueño del mediocampo, le dieron seguridad detrás de mitad de cancha para poder pensar y diseñar el ataque comandado por Ignacio Pussetto, intrépido e inalcanzable, a quién le cometieron tres penales y ya es una de las figuras del equipo.

Por: Rodrigo Da Silva

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El fútbol de otra manera.

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