LA FUERZA DE UN HURACÁN QUE NO ALCANZA

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La mala racha de Huracán en la Superliga Argentina también persiste en la Copa Libertadores, al menos en su comienzo. El equipo de Antonio Mohamed tiene buenas intenciones, pero al final carece de sorpresa y revulsivos que lo acerquen a los tres puntos. Esta vez, en frente hubo un buen Cruzeiro que con poco, hizo mucho.

La lluvia fue participe principal de la noche, pero se puede decir que empezó a condicionar el juego a partir de los 20 minutos de juego. Antes, el terreno de juego se mostró muy rápido, y la disposición táctica de Huracán (ceder el balón y refugiarse en un sólido 4-4-2) proporcionó un buen esquema para que Lucas Gamba consiga espacios y genere mucho peligro en el área brasileña. Sin embargo, no alcanzó, ya que con el correr de los minutos, la abundante lluvia y la falta de mayores recursos terminaron conduciendo a un ataque previsible. En esos mintuos, se vio un equipo que buscó saltar líneas medias para asistir a los delanteros directamente desde la defensa.

Con el gol en contra, Huracán cambió la disposición táctica: el colombiano Andrés Roa pasó a ser el conductor del ataque, con Carlos Auzqui cerrándose para que el lateral derecho, Christian Chimino, ascienda en el ataque. A priori, la nueva disposición significaba una mayor asociación interna para terminar liberando y profundizando por banda, pero esto se vio imposibilitado por algunos motivos: falta de movilidad, mal estado del terreno de juego, Auzqui sin poder ocupar espacios que desestabilicen la defensa rival, Gamba perdido en los ataques estacionales, y un Cruzeiro complaciente con su 5-4-1.

Huracán 0-1 Cruzeiro 2019.

Huracán 0-1 Cruzeiro 2019

Defensivamente, los problemas de Huracán estuvieron en los relevos. Cruzeiro se limitó a un ataque con Rodriginho y Robinho como conductores, colocando el resto de hombres en ataque mano a mano a los defensores rivales, tras aprovechar ciertas ventajas en los perfiles y afirmarse mejor en el campo de juego. Cualquier desborde, triangulación o desmarque, significó dejar a Huracán en inferioridad numérica por distintos sectores. Para cubrir esta falencia, los defensores centrales hacían de stopper, liberando los carriles internos.

El segundo tiempo fue una secuencia del primero. Cruzeiro cedió la tenencia del balón pero Huracán fue incapaz de generar juego interno; los ataques se terminaron diluyendo en centros inconexos, con un Lucas Barrios necesitado de salir del área para poder avanzar escalonadamente. Ante esto, el ingreso de Andrés Chavez le permitió al Globo cargar mejor el área, y generar diversas situaciones que estuvieron cerca de derivar en el empate. Pero en definitiva, la falta de profundidad, movilidad y sorpresa terminaron por condenar al equipo de Mohamed a otra derrota. El “Turco” deberá tomar para ajustar un sistema de juego que en ataque posicional, limita las virtudes de Lucas Gamba. Con Iván Rossi e Israel Damonte limitados a funciones defensivas, mucho de lo que haga Huracán en ofensiva depende del colombiano Roa. ¿Optará Mohamed por modificar el 4-4-2?

Por: @SebaParnes

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