LAS DEFENSAS GANARON POR GOLEADA

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Que destruir es más fácil que construir es uno de los conceptos generales más lógicos del fútbol. Acciones como hilvanar una jugada asociada o gambetear resultan mucho más complejas y requieren de una mayor riqueza técnica que rechazar una pelota afuera, por ejemplo. Partiendo de esta premisa, resulta imposible no tener en cuenta el pésimo estado del campo de juego a la hora de analizar el aburrido empate 0-0 que protagonizaron Huracán y River en Parque Patricios. Si de por sí elaborar juego resulta complicado, ¿cómo hacerlo cuando la pelota pica de forma imprevisible y cualquier control, pase o conducción en velocidad se torna muchísimo más complicado de lo normal? Las consecuencias fueron las esperables: 90 minutos tediosos y muy deslucidos a nivel estético, en los que los jugadores de características más defensivas terminaron imponiéndose por amplio margen sobre los capacitados para marcar diferencias en ataque.

Dentro de este contexto complicado, los mejores minutos del Millonario fueron los primeros 15, cuando logró que Gonzalo Martínez, Exequiel Palacios e Ignacio Fernández ocupen espacios a las espaldas de los volantes de corte de Huracán y puedan llegar con algo de libertad al último tercio de la cancha. En esa porción del encuentro llegaría también la chance más clara para abrir el marcador: tras una clara mano de Juan Garro dentro del área, el árbitro Patricio Loustau sancionó penal, pero el mencionado “Pity” Martínez desvió su remate por encima del travesaño. A partir de ese momento el dominio visitante se fue diluyendo, así como las apariciones en ataque del futbolista que enfrentaba al club del que surgió.

En el segundo tiempo Marcelo Gallardo buscaría modificar el desarrollo del partido con el ingreso de Juan Fernando Quintero, sobre todo, más los de Enzo Pérez y Rodrigo Mora. El colombiano buscó aportar algo diferente con sus clásicos pases filtrados para los delanteros, pero con el correr de los minutos fue perdiéndose en la mediocridad general. Huracán pareció estar plantado de manera un poco más firme en el complemento, aunque salvo un zurdazo desde lejos de Mauro Bogado que se estrelló contra el palo sobre el final, no hizo méritos suficientes para ponerse en ventaja. El hombre más destacado de la noche para River terminó siendo Javier Pinola, por su firmeza y templanza para aguantar los intentos finales del Globo, y eso habla a las claras de cómo se jugó al fútbol en el Estadio Tomás Adolfo Ducó.

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