VOLVIÓ RIVER

0

“Es un proceso normal”, declaró Marcelo Gallardo en reiteradas ocasiones al ser consultado por el mal momento de su equipo. Y es que, después de la gran final en Madrid, River no había retomado las energías que lo colocaron en el mejor lugar del continente. Empezó el año para el Millonario, pero debió esperar un mes para volver a ganar a un gran nivel.

Los primeros minutos de la noche mendocina no vislumbraban los problemas que Godoy Cruz tendría luego. Incluso, los de Marcelo Gómez pudieron incomodar a River al momento de colocar a sus volantes muy cerca de Leonardo Ponzio en transiciones rápidas. La presión era mutua. Los quince minutos iniciales se jugaron a una intensidad muy alta; el mediocentro era un campo de paso y apenas se sufría mucho al momento de defender mano a mano. Con el correr de los minutos, River se pudo hacer del balón y acentuar el juego ante un equipo local que le permitió jugar entre líneas. Los movimientos de Exequiel Palacios y Nacho Fernández fueron vitales para que el funcionamiento del equipo sea efectivo. Con mucha rotación de posición y asociación, pudieron ubicarse por detrás de la línea de volantes del Tomba. Esto, sumado a las constantes proyecciones de Gonzalo Montiel y Milton Casco, permitió que River logre primero triangulaciones por fuera y luego, profundidad por dentro. Otra vez, Lucas Pratto y Rafael Santos Borré mostraron una gran colaboración con el colectivo.

Godoy Cruz 0-4 River.

Adelanto de laterales con apoyos de los volantes internos; pases en largo ante el bloqueo de líneas de pase hacia los internos.

La diferencia con los partidos anteriores de River terminó siendo la forma de atacar. De un ataque estacionado, lento y previsible, a un ataque frenético, sin esperar que el rival se reorganice a tomar las zonas defensivas. Incluso, cuando Godoy Cruz lo hizo, el equipo de Marcelo Gallardo pudo romper el escudo defensivo con mucha movilidad. Y desde ya que esa mayor verticalidad también estuvo acompañada con dos presiones muy efectivas. Primero, con la igualdad numérica en la salida de Godoy Cruz, presionando constantemente a cada uno de los defensores para forzarlos a lanzar el balón en largo; la segunda, con marcas a los volantes receptores, obligando a la defensa a un pase horizontal permanente en propio campo. River pudo mantener la posesión del balón durante gran parte del juego, ante un rival que se limitó a enviar pelotazos en largo hacia Santiago García. Más allá de la expulsión de Tomas Cardona (min 34) que condicionó a Godoy Cruz, River no se encontró con una oposición al nivel que demostró hoy. Ganó, gustó y goleó como en los mejores momentos del ciclo Gallardo.

Por: Sebastián Parnes

Share.

About Author

Leave A Reply