NINGUNO FUE SOLUCIÓN

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Boca puso un equipo alternativo para ir a La Plata pero la mayoría de los jugadores demostraron por qué no son titulares y el equipo cayó 2-1 ante Gimnasia. Un mediocampo lento, una defensa con muchos errores y un ataque previsible con un nivel bajo de los creativos fueron los puntos que explican la derrota.

Se preveía que el 4-3-3 que eligió Guillermo Barros Schelotto, con Agustín Almendra de cinco y Fernando Gago y Emanuel Reynoso de interiores, no tenía velocidad ni recuperación de pelota y así fue. Ayudaron muy poco a la defensa y Gimnasia explotó eso por los costados. La carta de Pedro Troglio fue Horacio Tijanovich: jugó de delantero por afuera y se movió por ambas bandas. Cuando se iba a la izquierda, junto a Matías Gómez le hacían el dos-uno a Julio Buffarini, ya que Gago no volvía. Y cuando se iba a la derecha, se juntaba con Maximiliano Comba para tener superioridad numérica sobre Emmanuel Mas, aprovechando que Reynoso tiene vocación ofensiva. Además, Almendra dejaba huecos y los laterales de Boca se mostraron demasiado endebles en el mano a mano. Con esa fórmula, el local lastimó: luego de marrar un gol a los seis minutos, a los diez consiguió ponerse en ventaja mediante luego de que Tijanovich desbordara a Buffarini. Pudo haber ampliado la diferencia ya que el visitante en ningún momento ajustó en esa zona. Para colmo, el Xeneize tampoco podía tener la pelota, sufriendo el bajo nivel de Edwin Cardona y de Gago. Todas las posesiones terminaban en envíos largos hacia Carlos Tevez, que no ganó casi nunca, y se generaban transiciones rápidas para el Lobo.

Recién en los últimos minutos del primer tiempo, Boca pudo cambiar un poco la cara. Sin brillar, y aprovechando que Gimnasia bajó la presión, logró jugar por abajo en campo rival. En ese tramo tuvo más participación Reynoso, quien se paró detrás del doble cinco rival e intentó asociarse y filtrar pases -en el resto del partido estuvo ausente-. El otro que más intentó fue Cristian Espinoza: luego de desbordar algunas veces, convirtió el 1-1 ganándole a Ezequiel Bonifacio y resolviendo a la perfección un envío larguísimo.

Cuando parecía que en el segundo tiempo Boca estaba pudiendo mantener lo que había mostrado al final del primero, otra vez la defensa se mostró muy pasiva y Gimnasia se volvió a poner en ventaja, luego de que Tijanovich le ganara a Buffarini y Comba definiera solo entre Paolo Goltz y Leonardo Balerdi. De nuevo el equipo de Guillermo tenía que correr desde atrás, y esta vez, no tuvo ideas para empatarlo. El equipo estuvo demasiado estático, y cuando la tenía algún creativo, no encontraba receptores. Gago fue el único que intentó pases diferentes al resto, pero se lo vio impreciso y mal físicamente. Ingresó Ramón Ábila por Reynoso, pero a pesar de que se lo buscó mucho por arriba, el equipo no mejoró. Tevez y Cardona mostraron un nivel preocupante, Espinoza se fue apagando y el equipo careció de profundidad. Además, el mediocampo fue cada vez más inexistente, por lo que se tardaba mucho en recuperar la pelota y al local se le hacía fácil llegar. No hubo otra variante luego de la de Wanchope a pesar de que en el banco esperaba Mauro Zárate, y el equipo ni siquiera tuvo el clásico empuje que se suele tener en los últimos minutos cuando hay que ir a buscar un resultado.

Se comprende que el nivel no haya sido el ideal porque se presentó un once alternativo, aunque había materia prima como para jugar mejor. Dio la sensación de que la cabeza estaba enfocada en el próximo choque por Libertadores y que faltó actitud para intentar otra cosa. Otra vez se neutralizó a Boca con mucha intensidad en el medio y saliendo rápido por los costados, y es la segunda vez en un mes que Gimnasia vence al Xeneize de manera similar. De todos modos, lo preocupante fue que, salvo Espinoza, ningún otro jugador aprobó, en especial los de jerarquía como Cardona, Gago y Tevez. Al menos no se le generaron problemas adicionales a Guillermo para armar el equipo de cara al partido con Palmeiras.

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