FLOJO Y SIN RESPUESTA

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En su visita a La Plata, San Lorenzo cayó 1-0 ante Gimnasia. El equipo volvió a jugar mal y parece no encontrar el rumbo. Boca se escapó a doce puntos y el objetivo pasa a ser mantenerse en los puestos de Copa, pero de mantener un nivel tan flojo, aquello correrá peligro.

Si bien desde la llegada de Claudio Biaggio el equipo nunca logró un funcionamiento aceitado, de alguna u otra manera conseguía ganar los partidos. Ya sea por la jerarquía de algunos jugadores, algún pasaje de buen fútbol, o simplemente por abrir el marcador rápidamente. Y con eso le alcanzó para terminar el 2017 a tres puntos de Boca. Sin embargo, en este 2018 la suerte no es la misma. Quitando la victoria ante Newell’s, San Lorenzo perdió con Talleres, empató ante Boca y cayó ante Gimnasia siendo superado física y futbolísticamente.

De arranque, el 3-5-2 que propuso el Lobo desconcertó a Biaggio que no esperaba esa táctica y rápidamente tuvo que reacomodar sus piezas. El 4-3-1-2 inicial se transformó en un 4-4-1-1 con Tomas Conechny y Gabriel Gudiño bien abiertos para bloquear la subida de los extremos del conjunto platense.

El transcurso del primer tiempo se tornó disputado y friccionado en la mitad de la cancha, lo que generó muchas infracciones. El local aprovechó la pelota parada y generó peligro en cada envío al área de un Ciclón que no podía contener a los ofensivos triperos, que ganaron la mayoría de los duelos aéreos. Con Fernando Belluschi bien contenido por Fabián Rinaudo, y el escaso aporte de Conechny y Gudiño por las bandas, San Lorenzo careció de ideas para elaborar juego –otra vez-, por lo que Nicolás Blandi volvió a quedar aislado en la delantera y los azulgranas prácticamente no generaron peligro.

Ya en la segunda parte, tras un buen desborde de Brahian Alemán –el mejor de la cancha- y un centro rasante, Facundo Pereyra abrió el marcador a los diez minutos. A partir de ahí, San Lorenzo se adelantó en el campo intentando empatar pero nunca pasó de eso. Los ingresos de Valentín Viola por el juvenil Conechny –tuvo su chance como titular y la desaprovechó- y de Nicolás Reniero por Gudiño solo sirvieron para acumular gente en ataque y desordenar aun más los intentos ofensivos de un equipo sin ideas.

Mas allá de algún remate mordido de Blandi y las ganas del ingresado Nahuel Barrios, el conjunto azulgrana nunca pudo romper la solidez defensiva de Gimnasia ni acercarse con peligro al arco de Alexis Martín Arias. Y para cerrar una muy mala noche, a poco del final Paulo Díaz se fue expulsado por doble amarilla.

Tras un mes de competencia el equipo sigue jugando mal como el semestre pasado, quizás peor, pero antes por lo menos ganaba. Tras cuatro partidos la diferencia de tres puntos se estiró a doce, con un partido menos, pero jugando así será muy difícil descontar. La buena racha del año pasado lo mantiene en puestos de Copa Libertadores, pero en un torneo tan disputado y con tantos equipos apretados en pocos puntos, si no mejora a tiempo va a correr el riesgo de quedarse otra vez afuera de la principal competencia internacional.

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25 Años. Socio Refundador. La pelota siempre a Messi

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