POCO Y NADA EN EL CLÁSICO DE LA PLATA

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Se jugó el clásico de La Plata y resultó una decepción. Muy poco de ambos equipos, en un partido que prácticamente no dejó nada. Sólo dos o tres situaciones claras, la pelota más tiempo en el aire que por el suelo y con un juego muy cortado.

Al ver las formaciones se observaba que Facundo Sava, entrenador de Gimnasia, planteaba un equipo ofensivo con un 3-4-1-2 de muchas variantes. Juntaba a Brahian Alemán, que se movía por todo el campo de juego, con Nicolás Dibble, parado de segunda punta. Además, las subidas de Nicolás Colazo y Ezequiel Bonifacio por las bandas. Lorenzo Faravelli, que a priori era un doble cinco, por características es un jugador de mucho juego.

Por su parte, Lucas Bernardi diagramó un 4-3-3 con el que buscaba impedir la subida de los carrileros haciendo bien ancha la cancha. Lucas Melano por la derecha y Lucas Rodríguez por la izquierda; la apuesta le salio bien. Tal es así que, apenas comenzado el encuentro, Sava decidió pasar a línea de cuatro con Oreja como lateral izquierdo y Bonifacio en derecha. De esta manera los extremos visitantes tuvieron menos espacios.

Al comienzo del partido parecía que era Gimnasia quien iba a imponerse en el campo de juego. Tuvo una llegada en la primera que tocó Alemán por medio de un buen centro que nadie pudo cabecear. Estudiantes buscaba mucho a Juan Otero por medio de pelotazos, pero el Pincha no podía desnivelar con sus extremos debido al cambio táctico rápido de Sava. Llegando a los 15 minutos se dio quizás la chance más clara del local. Una media vuelta de Omar Alderete, tras un rebote, se fue apenas rozando el palo de Mariano Andújar. En ese momento el local dominaba, dentro de un partido chato, desde la movilidad de Aleman y un muy buen comienzo de Rinaudo. Pero la visita empezó a emparejar con el paso de los minutos. Un doble disparo del juvenil Iván Gómez fue la chance más clara del equipo de Bernardi, que ya tenía a Braña mucho más fuerte en el medio, más algunas subidas de Gastón Campi por el lateral izquierdo.

El primer tiempo fue muy pobre. Pero el segundo fue peor. Soporífero. Sólo la primera jugada fue muy clara. Antes de llegar al minuto Gómez gambeteo y habilitó a Titi Rodriguez que definió apenas afuera. Los entrenadores movieron el banco: Fernando Zuqui ingresó por Iván Gómez en el equipo de Bernardi y Facundo Pereyra reemplazó al uruguayo Dibble en el equipo de Sava. Sin cambios de esquema, ambos equipos continuaban igual. Y así también el partido. Estudiantes, que parecía mejor plantado en el campo, tuvo una situación más por medio de un tiro libre de Gastón Giménez que Martin Arias controló muy bien. En Gimnasia, Colazo estuvo desaparecido, Alemán, más allá del buen arranque, tuvo un partido muy flojo y Faravelli nunca se pudo imponer en el mediocampo. Desde ahí se explica las muy pocas situaciones que generó el Lobo. Sólo habría una más generada por un gran pase profundo de Rinaudo hacia Bonifacio que, casi de extremo, tiró el centro atrás al que nunca llegó Barrales.

El partido terminó 0-0 porque ninguno supo cómo ir a buscar el triunfo y con los minutos ambos vieron con buenos ojos el empate. Es un partido que en la ciudad de La Plata se vive con mucha presión y el derrotado hubiese salido muy herido. No hubo figura, no hubo un mal arbitraje, no hubo situaciones claras, no hubo casi nada. El partido fue realmente malo. Una lástima porque siempre se espera que los clásicos se den de otra manera.

Por: Martin García

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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