LOS HOMBRES QUE «ROMPIERON» LA PREMIER LEAGUE

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Mucho se ha hablado en las últimas horas sobre si la Premier League es o no la mejor liga del mundo del fútbol, como consecuencia del éxito que han tenido los equipos ingleses en las competiciones internacionales europeas esta temporada. Lejos de entrar en esa discusión, que mucho tiene que ver con criterios y valoraciones personales, sí es justo puntualizar que dentro de las cinco grandes ligas del Viejo Continente, la Premier es la que mayor paridad suele ofrecer entre los conjuntos que aspiran a quedarse con el título. En Italia manda Juventus; en Alemania, Bayern Münich; en Francia, Paris Saint-Germain. En España la pelea siempre es entre Real Madrid y Barcelona, mientras Atlético Madrid puja por sumarse a los dos colosos. En Inglaterra, por el contrario, la cuestión suele ser mucho más incierta. El “top 6” de estos últimos años está compuesto por cuatro instituciones de las más tradicionales como Manchester United, Liverpool, Tottenham y Arsenal, y dos clubes con menos historia pero que han crecido mucho con la llegada de inversiones extranjeras como Chelsea y Manchester City. Entre ellos suelen repartirse los primeros puestos de forma bastante variada, incluso con alguna sorpresa colándose en la lucha, como Leicester en 2016.

Por todo lo expuesto es que resulta tan extraordinario lo hecho esta temporada por Manchester City y Liverpool, dos contendientes que lograron sacar más de 20 puntos de ventaja por sobre el resto de los grandes, y que protagonizan hasta la última fecha una batalla tan larga como intensa y apasionante. Los dirigidos por Pep Guardiola sentaron un precedente el año pasado, convirtiéndose en el primer campeón de Premier en alcanzar los 100 puntos, y dominando a placer a la mayoría de sus rivales a lo largo del certamen. Claro que estamos hablando de un especialista en la materia, ya que el entrenador español se quedó con el primer puesto en siete de las nueve ligas en las que dirigió, ya sea en España, Alemania o Inglaterra. Más allá de los aspectos puramente futbolísticos, si hay algo por lo que siempre se han caracterizado sus equipos es por la gran regularidad que alcanzaron en el día a día, forzando a sus rivales a rendir al máximo de su potencial cada semana si pretenden seguirle el paso. Por este motivo es que la obra de Jürgen Klopp adquiere tanto valor: pelear una liga hasta el final contra un equipo de Guardiola no es para cualquiera. Se necesita excelencia. Y su Liverpool la alcanzó. Disputadas 37 fechas, sólo perdió un encuentro: ante Manchester City, claro.

Desde el día que se vieron las caras dentro de un terreno de juego por primera vez, Klopp demostró ser una verdadera piedra en el zapato para Guardiola. En aquel enfrentamiento inicial, allá por julio de 2013 y en el marco de la Supercopa de Alemania, Borussia Dormund venció por 4-2 a Bayern Münich y amargó por completo el debut de Pep en el conjunto teutón. De allí en adelante, cada enfrentamiento entre ambos se convirtió en un verdadero combate táctico, dando como resultado varios partidos realmente memorables. La eliminación del Manchester City a manos del Liverpool en la Champions League 2017/18 fue quizás el duelo más paradigmático, con los dirigidos por el alemán arrollando a los citizens en Anfield para luego defender con éxito su ventaja como visitantes y acceder a las semifinales. Se trata de dos entrenadores y dos equipos con estilos y formas diferentes, pero con la obsesión por el arco rival como rasgo común más saliente.

Manchester City, un equipo contracultural

El fútbol inglés siempre estuvo definido por características bastante claras. Transiciones rápidas, poco control en la mitad de la cancha y partidos alocados, llenos de goles y emociones hasta el último segundo. Desde la llegada de Pep Guardiola a Manchester, algo cambió: tras una temporada inicial con dudas y sin poder encontrar el funcionamiento deseado, a partir de la 2017/18 su equipo explotó en todo su esplendor, desafiando los parámetros establecidos. Sin perder la velocidad e intensidad típicas de la Premier, el City se convirtió en un conjunto que aplasta a los rivales contra su arco y maneja de gran forma el ritmo de los partidos. A través de triangulaciones y movimientos preestablecidos, los dirigidos por Pep siempre se las ingenian para encontrar al hombre libre y manejar la posesión a lo largo y a lo ancho del terreno. Los centrales dan un paso al frente con la pelota en salida, los extremos brindan amplitud constante y los laterales se cierran para crear superioridades por dentro y posteriormente, encontrar entre líneas a los futbolistas más talentosos como David Silva o Kevin De Bruyne, mientras Sergio Agüero traza diagonales y brinda apoyos constantes para sostener a su equipo en campo rival. Ante la pérdida de pelota, los contragolpes rápidos pueden ser un problema por lo abierto que queda el equipo, y allí es cuando se vuelve fundamental la capacidad de anticipo de los defensores y la buena ubicación del mediocentro para recuperar rápidamente el balón, sin sufrir teniendo que correr hacia atrás y poder seguir atacando. La presión tras pérdida Citizen, muy ligada a la calidad de su tenencia, es fundamental para someter a cada rival.

Por otro lado, una gran ventaja del City con respecto a sus competidores, es la cantidad de variantes con las que cuenta en su plantel. Que hombres como Nicolás Otamendi, Ilkay Gündogan, Riyad Mahrez o Leroy Sané no hayan formado parte del once de gala de esta temporada habla por sí solo. De Bruyne, la gran figura del equipo el año anterior, se perdió muchos partidos por lesión y pese a eso el equipo nunca detuvo su andar arrollador. La llegada de refuerzos como Aymeric Laporte y Bernardo Silva supuso una inyección de energía importante para el conjunto celeste, que está a una victoria de consagrase bicampeon por primera vez en su historia.

Liverpool, la aplanadora roja

“Tenemos que convertir a los incrédulos en creyentes”, afirmó Jürgen Klopp luego de asumir como entrenador del Liverpool en octubre de 2015. Tres años y medio después, no caben dudas de que su objetivo ha sido cumplido con creces. El alemán formó un verdadero equipo de autor, en el que todos los futbolistas dan la sensación de comprender a la perfección lo que se pretende de ellos, y se muestran comprometidos al máximo con la causa. Los Reds transmiten pasión, elemento que se ve traducido en la presión asfixiante con la que someten a sus rivales y la voracidad con la que posteriormente buscan los caminos más rápidos para llegar al gol. El tridente ofensivo conformado por Mohamed Salah, Roberto Firmino y Sadio Mané será recordado a través de los años no solo por lo letales que son de cara al arco rival y la cantidad de tantos que aportan (los dos extremos lideran la tabla de goleadores de la Premier con 22 y 20 gritos, respectivamente), sino por la complementariedad que muestran a la hora de repartirse zonas y funciones en el último tercio. Firmino es el hombre más cerebral del equipo, el que aporta pausa en medio del caos. El brasileño se tira atrás con frecuencia para asociarse con los mediocampistas y libera el área para la llegada de sus compañeros. La dupla que conforman Salah y Mané son todo lo contrario: velocidad máxima para explotar los espacios. Desequilibrio puro..

En la 2017/18, Liverpool dependía excesivamente de sus tres hombres de ataque para producir goles, pero este año la estructura que los respalda se muestra mucho más compacta. Klopp ha ido sumando matices en su equipo, y al ritmo alocado permanente que tenía su equipo el año pasado, le añadió capacidad para controlar partidos desde la pelota con un juego menos directo y también gran solidez defensiva. En esto último, más allá de cualquier modificación táctica, el gran responsable tiene nombre y apellido: Virgil Van Dijk. El central holandés, llegado del Southampton por una cifra récord, hizo méritos suficientes para ser considerado el mejor del mundo en su posición esta temporada. Combina juego aéreo y fortaleza física en el mano a mano con una gran capacidad técnica que le permite hacerse cargo de la salida desde el fondo, lanzando muy buenos cambios de frente que suelen activar con precisión asombrosa a los extremos en el lado contrario al de la basculación rival. Todo esto lo realiza con una personalidad y una confianza que lo hacen convertirse en un futbolista realmente imponente. Que los Reds hayan pasado de 38 a 22 goles en contra en Premier es un dato que habla por sí solo.

Un cierre apasionante

95 puntos para el Manchester City. 94 para el Liverpool. Este domingo, luego de que hayan enfrentado a Brighton y a Wolverhampton respectivamente, uno de los dos será el campeón. No caben dudas de que, por lo mostrado a lo largo del certamen, ambos lo merecen. Los grandes ganadores de esta temporada en la Premier League, fueron los espectadores.

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