Estudiantes tuvo un buen juego colectivo y goleó 3-0 Real Garcilaso.

UNA LLUVIA DE GOLES, JUEGO E INTENSIDAD

Estudiantes demostró su superioridad en el juego y aplastó 3-0 a Real Garcilaso. En la primera etapa no fue eficaz, pero en el complemento no tuvo piedad. Con este resultado, es el líder del Grupo 6 de la Copa Libertadores.

El Pincha venía de igualar 0-0 ante Nacional en Montevideo, y debía demostrar el valor de ese punto en condición de local ante Real Garcilaso. Por ello, y ante el previsible repliegue del rival, Lucas Bernardi se decidió por un esquema 4-1-3-2 con Rodrigo Braña como volante tapón, centrando así todo su poderío ofensivo de la mitad de la cancha hacia adelante.

Con un despliegue electrizante, Estudiantes prácticamente se llevó por delante al conjunto peruano durante todo el primer tiempo. Gastón Giménez, encargado de armar juego, ocupó bien su espacio y abrió un abanico de posibilidades para atacar tanto por izquierda como por derecha, sectores donde Real Garcilaso sufrió constantemente. Sin embargo, la ineficacia de cara al arco no le permitió demostrar su superioridad en el marcador: desperdició cinco situaciones claras de gol. Pese a nublarse en un mano a mano ante Diego Morrales, Lucas Melano fue el más destacado en la etapa inicial por su entrega hasta la última gota de sudor.

El Pincha lastimó principalmente por el sector derecho. Los infatigables Facundo Sánchez y Fernando Zuqui se conectaron asiduamente y le ganaron la posición al lateral Iván Santillán una y otra vez. Mediante centros aéreos o búsquedas al primer palo, el conjunto de Bernardi inquietaba a Real Garcilaso, haciéndolo retroceder cada vez más. Peligrosos como siempre, Melano y Juan Otero fueron un dolor de cabeza para la defensa peruana, dos flechas movedizas por todo el frente de ataque, decididas a penetrar por el centro o por las bandas.

El segundo tiempo fue una fotocopia del primero: un monólogo de Estudiantes. El gol se hizo esperar, pero llegó. Giménez ejecutó un centro envenenado y Melano apareció en el segundo palo para empujarla, estampando el 1-0. Reivindicación para el mejor jugador del encuentro, perseverante e incansable. El gol le dio tranquilidad al local, quien se hizo aún más gigante en el campo y dominó de principio a fin.

En el aspecto defensivo, Estudiantes fue sólido. Gastón Campi cumplió con creces su tarea y continúa afianzándose como lateral izquierdo, siendo un zaguero polifuncional y una variante que Bernardi tiene muy en cuenta. Ganó por arriba y por abajo, con determinación y carácter. Por momentos se proyectó al ataque con mucha soltura. La tradicional dupla conformada por Leandro Desábato y Jonatan Schunke fue una muralla inquebrantable, con una buena salida al pie desde su propia área.

Pero faltaba un capítulo. Mariano Pavone ingresó para reencontrarse con el gol en la Copa Libertadores. Con la potencia e inteligencia que lo caracteriza, el Tanque no perdonó en dos jugadas decisivas: primero convirtiendo desde el punto penal, y luego definiendo muy bien ante Morrales tras una gran jugada colectiva. El oriundo de Tres Sargentos volvió a demostrar su capacidad goleadora en tan solo 20 minutos y sentenció el encuentro: 3-0.

En una noche lluviosa, Estudiantes fue claro dominador, arrolló a su rival y se quedó con un triunfo merecido, que reflejó en el resultado lo visto durante 90 minutos. Las noches de Copa llevan al Pincha a dar más de sí, como si de una transformación se tratase. Con cuatro unidades se subió a la cima del Grupo 6 y mira el horizonte con buenos ojos. El próximo duelo lo pondrá frente a un histórico de la competencia como Santos de Brasil, una nueva prueba de fuego para que los dirigidos por Bernardi vuelvan a demostrar para qué están.

Por: Santiago Nosetto