GUILLERMO Y LOS ERRORES DE SIEMPRE

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Boca cayó 2-0 ante Estudiantes de la Plata con goles de Fabián Noguera y Matías Pellegrini. El técnico repitió errores del pasado: impericia para jugar ante equipos aguerridos en canchas chicas, ausencia de un centrodelantero clásico, errores en las marcas de pelotas paradas, escasa elaboración de juego, excesiva dependencia de las individualidades y floja lectura para cambiar las cosas. Para colmo, perdió la solidez defensiva que había ganado en los últimos partidos. El equipo de Leandro Benítez tuvo mucha intensidad y contundencia para aprovechar a la perfección las fallas de su rival.

Sorprendió de entrada la ausencia de Ramón Ábila, uno de los jugadores de mejor actualidad del plantel, en una cancha chica y contra un rival que presiona mucho y obliga a tirar pelotazos. Guillermo priorizó mantener los tres volantes por la falta de dominio que venía mostrando el equipo. Así, Mauro Zárate jugó de nueve y además de que no tuvo éxito en los envíos largos ante dos centrales muy altos, entró poco en juego. Tampoco lo hizo Edwin Cardona, aislado en la izquierda y sin ayuda de sus compañeros. Estudiantes fue un equipo con mucho despliegue y que se enfocó en ganar en la mitad de la cancha, con una buena actuación de Iván Gómez. Así, Nahitán Nández y Pablo Pérez, que ya venían con bajo nivel y volvieron a estar imprecisos, prácticamente no pudieron hilvanar pases y no hubo elaboración de juego. El partido era muy trabado, de ida y vuelta y con transiciones rápidas: en ese contexto, en el primer tiempo Boca -sin jugar bien- logró llegar un poco más, saliendo rápido con Nández o Cristian Pavón por la derecha y encontrando mal parado al Pincha. Mientras el local ganaba el mediocampo pero le costaba mucho cuando debía enfrentar a la defensa xeneize, con poco aporte de los extremos Pablo Luguercio y Matías Pellegrini y un Francisco Apaolaza a quien no le llegó la pelota -influyó la buena tarea de Wilmar Barrios-, de tres cuartos en adelante el visitante se sentía más cómodo, aunque no tuvo éxito en la definición.

En el segundo tiempo cambiaron las cosas. Estudiantes empezó a presionar más arriba y a recuperar rápido ante un rival al que le duraba poco la pelota. Creció mucho la labor de los interiores Fernando Zuqui y Lucas Rodríguez, quienes lograron empezar a llegar al área contraria viniendo desde atrás y a decidir mejor. Además, Boca marcó defectuosamente en zona las pelotas paradas y el local no perdonó: primero Esteban Andrada respondió muy bien, pero un minuto después Fabián Noguera tuvo revancha y puso el 1-0. Recién en ese momento, Guillermo hizo los cambios que se pensaban desde el principio: ingresaron Wanchope y Sebastián Villa, pasando a un 4-2-3-1 más arriesgado. Ahí hubo un tramo en el que el equipo reaccionó muy bien y empezó a jugar en campo rival, con Pérez participando más y el extremo colombiano teniendo una situación clarísima para empatarlo. Pero ese tramo duró muy poco y Boca volvió a la imprecisión habitual, que era cada vez mayor por el apuro y el paso del tiempo. La elaboración y los pases en el mediocampo siguieron siendo inexistentes, con un juego demasiado directo que apuntaba a dársela a un extremo o a Zárate para que solucionaran las cosas.

Uno de los problemas principales fue que Pavón, de buen rendimiento en el primer tiempo por la derecha encarando a Iván Erquiaga, en el segundo tiempo debió moverse a la izquierda y no tuvo el mismo éxito ante Noguera. Además, Estudiantes mantuvo su intensidad y se hizo muy sólido en el fondo, con buenos rendimientos de Gastón Campi y de Mariano Andújar. Así, el Xeneize chocó una y otra vez y como si fuera poco, Matías Pellegrini selló el 2-0 aprovechando las dudas de Paolo Goltz, Lisandro Magallán y Andrada.

A pesar de que había ganado, en los últimos partidos a Boca le había faltado elaboración, y esta vez lo sufrió ante un rival más compacto. El bajo nivel de Pérez y Nández se mantiene e influye en que la pelota no les llegue a los delanteros. Además, se sintió la lesión de Carlos Izquierdoz y no se pudo mantener la solidez que se había encontrado ante Libertad y Talleres. Pero antes que todo esto, lo más preocupante es que el técnico mantiene los errores que fueron constante en su ciclo, y que en la Copa Libertadores pueden costar caro. El equipo nunca aprendió a jugar esta clase de encuentros y depende de las individualidades para poder abrirlos. Además, luego de que Carlos Tevez perdiera la titularidad, se intuía que iban a dejar de existir los nombres intocables, pero sigue habiendo jugadores que llevan varios meses con bajo nivel y no salen del equipo, teniendo buenas alternativas en el mediocampo como Emanuel Reynoso, Sebastián Pérez o Agustín Almendra. Lo positivo es que este golpe llegó antes de que sea tarde, ya que todavía hay tiempo de cambiar.

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