VENCIENDO CONTRATIEMPOS

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Racing se impuso 2-1 ante Estudiantes en La Plata, jugando con uno menos durante poco más de un tiempo. Los dirigidos por Eduardo Coudet no mostraron su mejor versión, desdibujada por las variantes. La Academia terminó con una defensa totalmente artificial, resistiendo ante los embates impotentes del local y los contratiempos del desarrollo.

La lucha por ingresar a la próxima Copa Libertadores sigue latente. Racing superó un duro escollo en la noche platense: mayoría de suplentes, de visitante y contra el rival más complicado de los tres restantes. A pesar de un inicio confuso y un segundo a tiempo de refugio, pudo conseguir la victoria necesaria gracias a la jerarquía de los titulares: Juan Musso fue un paredón, Alenadro Donatti aplacó peligros e hizo un gol, Diego González marcó los tiempos y Lautaro Martínez fue efectivo e indescifrable.

Racing tuvo que lidiar con una cadena de contratiempos que pusieron serias complicaciones. En la previa, una lesión de Ricardo Centurión; durante el desarrollo, la expulsión de Augusto Solari cuando el duelo estaba 1-0, ya que condicionó la estructura ideada por el entrenador. A pesar de estar con diez jugadores, La Academia no sufrió durante la mitad del segundo tiempo. Sin descompensarse, Brian Mansilla ocupó el lugar de Solari y la postura fue decididamente de contraataque, aunque hubo pocas situaciones prósperas para hacerlo.

Once contra once, los de Coudet manejaron la pelota a gusto tras ponerse en ventaja, la hicieron circular gracias a la visión de Matías Zaracho, la simpleza de Meli –otra vez en buen nivel- y el Pulpo González. Le expulsión cambió los planes y Racing le concedió la posesión total a un Estudiantes sin jugadores capaces de hacerlo con claridad y con una línea de cinco defensores que Bernardi no desarmó hasta el último tramo del complemento.

Los últimos 25 minutos fueron un encadenamiento de contratiempos: una contractura de Donatti obligó a que ingrese Sigali, Pavone descontó en el peor momento de Estudiantes y luego el recién ingresado debió salir por un desgarro. La línea de cuatro defensores terminó con Meli, Barbieri, Piovi y Pillud. Musso sacó a relucir sus reflejos para evitar en varias oportunidades el empate local.

A pesar de las muchas dificultades para armar la alineación, se vieron rasgos de la idea de Coudet: presión, movilidad para recibir y rotaciones. El recambio dio la talla justo cuando el técnico lo necesitó. Sin margen para trastabillar, el objetivo sigue en pie.

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