ERRÁTICO Y SIN IDEAS

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Estudiantes cayó 1-0 ante Santos en Quilmes y cedió el liderazgo del Grupo F de la Copa Libertadores. El Pincha no tuvo una buena noche, pagó cara su única distracción y se mostró errático de cara a la definición: generó varias oportunidades claras pero chocó con un imbatible Vanderlei.

En un duelo clave por el máximo torneo continental, para muchos “el partido del semestre”, Lucas Bernardi tenía decidido que su equipo debía ser protagonista y pasar por arriba al Santos de Brasil. Con Iván Gómez como único mediocampista defensivo ante la ausencia de Rodrigo Braña, el técnico optó por un esquema 4-1-3-2 para centrar así todo su poderío en el sector ofensivo. Carlo Lattanzio y Lucas Rodríguez acecharían por las bandas; Gastón Giménez manejaría los hijos y barajaría las opciones de pase.

Con Santos totalmente replegado en su área, Estudiantes salió en el primer tiempo con más actitud y juego que su rival. Dominó la pelota con tranquilidad y buscó incansablemente romper el cerrojo brasileño. Generó cuatro chances claras de gol, pero no pudo concretarlas. El asedio fue constante, por izquierda y por derecha. Facundo Sánchez, uno de los más destacados de la noche, se proyectó una y otra vez por la banda para asociarse con Tití Rodríguez. El gol era inminente, pero Vanderlei hizo añicos los esfuerzos del dueño de casa.

Inesperadamente, Santos encontró el gol. Luego de un ejecutar un corner, Estudiantes quedó mal parado atrás, Eduardo Sasha comandó un contraataque a toda velocidad y ya nadie pudo detenerlo, ni siquiera los esfuerzos de Gómez. La pelota dio en el palo y Arthur aprovechó el rebote para decretar el 1-0. Fue un baldazo de agua fría para el Pincha, que se mostró vulnerable en aquel retroceso capitalizado por la visita. Buscando recuperarse de aquel golpe, Lucas Melano tuvo la oportunidad de igualar pero su remate salió desviado.

Lucas Bernadi leyó mal el segundo tiempo. Buscó frenéticamente la igualdad y se olvidó de la generación de juego, quedándose así sin fundamentos concretos. Retiró a Giménez, de flojo rendimiento, e ingresó Mariano Pavone. El encuentro demandaba que el Pincha ganase el duelo en la medular, y partir de allí, lastimar al rival. Por su parte, Santos le puso candado al arco y arrojó la llave. El plan no se vio afectado: el Peixese replegó, acumuló gente en el área y redujo los espacios.

Con el paso de los minutos, Estudiantes perdió la calma y entró en la desesperación. Juan Ferney Otero finalizó desempeñándose como extremo derecho, una posición que limita sus cualidades. Bernardi mandó a la cancha a Bautista Cascini y Pablo Lugüercio para sumar gente en las arremetidas finales. Así, el equipo se desordenó y se tornó impreciso, a tal punto que la búsqueda del empate fue con más ganas que con juego, con centros llovidos y pelotazos largos. Le faltó profundidad y las pocas chances que tuvo las dilapidó por ineficacia. Vanderlei, la figura del partido, respondió de manera brillante ante dos situaciones de peligro.

Estudiantes no encontró los caminos y sufrió una derrota dolorosa en condición de local. Podría catalogarse de inmerecida, pero esto se trata de convertir más goles que el rival. De esta manera, sigue sin definir una idea de juego y complicó su clasificación a los octavos de final de la Libertadores. El horizonte no augura un camino de rosas para los de Bernardi, que deberán visitar al Peixe y luego a Real Garcilaso en la altura de Cuzco, buscando recuperarse del golpe sufrido.

Por: Santiago Nosetto

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El fútbol de otra manera.

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