CONCLUSIONES: ESPAÑA 6-1 ARGENTINA

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Argentina sufrió el peor golpe que podía sufrir en el último amistoso de cara a Rusia 2018. Ahora Jorge Sampaoli deberá mostrar dotes de líder para que el convencimiento que había, no se pierda. Es momento de sacar conclusiones sin tirar todo a la basura y empezar de nuevo, pero no será nada fácil tener la confianza necesaria para ejecutar como se pretende. La fortaleza mental deberá entrar en escena para abstraerse de la presión mediática.

Hay que ser fuertes e inteligentes para no perder de vista la buena cantidad de posesión que alcanzó Argentina en el primer tiempo ante España, la mejor Selección del mundo en ese rubro. Porque Argentina quiere ser protagonista a partir de la pelota, y con años de trabajo tirados a la basura, se plantó, lo intentó, por momentos lo logró y por otros, como era de esperar, quedó pagando. Pero también recuperó alto a través de un buen pressing, a pesar de enfrentarse a la Selección con mejor salida desde el fondo; e incluso hubo valentía para buscar ese mismo juego desde atrás, esperar a que se abran los espacios y llegar hasta el arco rival. Se falló en la resolución, y España, esta vez, fue letal como nunca.

Los dos goles rápidos en el segundo tiempo desvirtuaron el partido por completo. Papelón, vergüenza, humillación, las palabras fuertes que tanto le gusta repetir a algunos panelistas desbordarán la grilla televisiva, pero lo cierto es que Argentina no debe enredarse en calificativos sino ver qué pasó para dejar de competir como se pretendía. No quedó ni cerca de un mínimo que le permita evitar la goleada. Y eso también deberá entrar en el análisis. Porque el repliegue aún no logra transmitir confianza, y en la recta final, cuando aparezcan rivales que definitivamente, son mejores en nombres y ciertos rubros, juntar líneas cerca del arco propio y mantenerse como un bloque sólido será necesario. Esa es la principal duda que se lleva Argentina de la goleada ante España: ¿Qué pasa cuando no se logra la recuperación alta buscada? Sampaoli buscó poder responder mejor esa pregunta con el doble pivote Lucas Biglia – Javier Mascherano, pero ambos -sobre todo Biglia- mostraron un nivel tan alarmante como el de Marcos Rojo, quien quizás haya firmado su salida de los 23 convocados. El ex Estudiantes siempre tuvo a favor que puede ser central o lateral izquierdo, pero en este último puesto Nicolás Tagliafico y Marcos Acuña ya han mostrado credenciales defensivas y ofensivas como para que el puesto quede cerrado.

Atenuantes, varios. La ausencia del mejor jugador del mundo no es poca cosa. Si Argentina necesitó hoy de 20 o 30 toques para crear una situación de gol, con Lionel Messi, el futbolista que mejor lee y explota los espacios, necesitará menos. O en su defecto, creará más si mantiene esa circulación. Tampoco estuvo Sergio Aguero, uno de los pocos argentinos -junto a Leo y Otamendi- que puede sacar chapa de ser de los mejores en lo suyo; en su lugar Gonzalo Higuaín estuvo en cada jugada un segundo demorado. Y Ángel Di María, del que se puede criticar su toma de decisiones pero no su capacidad para agarrarla en campo propio y llevarla hasta el del rival por su propia cuenta y en cuestión de segundos, como hizo Marco Asensio en algunos momentos del partido en que Argentina presionaba con criterio.

Por último, a Sampaoli se le multiplicarán las dudas no sólo por algunos déficits colectivos e individuales; Los rendimientos de Manuel Lanzini, Giovani Lo Celso y Maximiliano Meza lo harán dudar hasta último momento en cupos muy peleados. Jugaron sin miedos, con desparpajo, atrevimiento, ganas de mostrar lo que pueden hacer. Aunque de eso, con el 6-1 puesto, también se hable poco.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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