LOS MENSAJES DE LUIS ENRIQUE Y SOUTHGATE

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España e Inglaterra protagonizaron uno de los mejores partidos en esta fecha FIFA. Con la nueva y atractiva UEFA Nations League como contexto, ambas selecciones chocaron en el Benito Villamarín, a sabiendas de que uno y otro atravesaban un buen momento. Luis Enrique, como ya hizo en su paso por Barcelona, llegó con la difícil tarea de acabar con un exceso de pases horizontales que nunca encontraba profundidad, y en sus primeras pruebas dejó grandes avances, como la goleada 5-0 ante Croacia. Por su parte, Gareth Southgate y el nuevo proceso ingles salió muy fortalecido del Mundial de Rusia, pero aún así ahora la misión consiste en dar más pasos hacia adelante.

Desde los esquemas, en España no hay novedades. Cambian los nombres pero se mantiene el 4-3-3. No obstante, lo que acaba por darle forma a un sistema son las características, y allí España presenta algunas nuevas: Jonny Otto, Nacho Fernández, Marcos Alonso, Saúl Ñíguez, Rodrigo Moreno y Iago Aspas son fichas que comienzan a sumar más minutos y dotan al equipo de mayores variantes. Aún así, la confianza española se chocó ante una pared a poco de iniciado el trámite: Inglaterra, con mismo esquema pero líneas más juntas en un bloque bajo, golpeó a través de contraataques formidables. Fue un primer tiempo consagratorio para su tridente ofensivo, pero también para la lectura del propio Southgate, que una vez finalizado el Mundial, dijo adiós al sistema de tres centrales y dos carrileros para hacer lugar a un tercer delantero.

Con Raheem Sterling y Marcus Rashford sosteniendo las subidas de los laterales, Inglaterra forzó que España se pareciera más a la de Rusia que a la de los primeros partidos de Luis Enrique. Con una posesión sin cambio de ritmo y dolores de cabeza a la hora de frenar contragolpes. Southgate interpretó que tres centrales eran innecesarios para frenar a un sólo punta, y con tendencia a salir del área para generar superioridades. Lo que no modificó fue el número de mediocampistas en carril central: Harry Winks, Eric Dier y Ross Barkley taponaron por dentro y tuvieron, además de un orden ejemplar, mucha capacidad para sostener la pelota ante la presión tras pérdida local. En una muestra del buen estado de forma general que tiene el conjunto ingles, también Kieran Trippier, Joe Gómez y hasta el propio Jordan Pickford se mostraron confiados y casi siempre acertados para superar la presión y crear el contexto ideal para su tridente de ataque, que luego, hizo sus deberes. Fue un gran golpe en la mesa ingles, con una superioridad abrumadora en la pizarra y en las áreas.

En el complemento, Luis Enrique y sus dirigidos dieron una reacción muy cercana a la ideal. El ingreso de Dani Ceballos alborotó los papeles. Al igual que Thiago Alcántara, el joven del Real Madrid se mostró siempre predispuesto a pedir la pelota, girar, conducir y tocar, lo que permitió a España llevar sus ataques más arriba y dificultar la salida inglesa. Este movimiento estuvo acompañado por el movimiento en salida de Sergio Busquets hacia el stopper derecho, lo que permitió al equipo distribuirse mejor ante una posible pérdida y dividir las atenciones a la hora de dar el primer pase. También fue clave el gran momento que atraviesa Paco Alcácer, que con un anticipo devolvió a España al partido, pero también le permitió a Marco Asensio actuar donde más a gusto se siente: en el extremo derecho, perfilando su zurda hacia dentro. No alcanzó para la remontada, pero sí para corregir como se debía la pésima actuación en el primer tiempo. Ese fue el mensaje que envió Luis Enrique: presencia, capacidad de solucionar sobre la marcha y buen uso de sus activos en mejor forma. El de Southgate, más allá del quedo en el complemento, es un mensaje muy potente: Inglaterra está preparada para competir ante muchos rivales y con distintas recetas.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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