Ascenso Defensa y Justicia.

EL HALCÓN Y SU VUELO A PRIMERA

Desde el catastrófico descenso de River Plate en 2011, la B Nacional adquirió carácter de profunda temática de debate en el ecosistema del fútbol local. Esta tendencia, exacerbada por la caída de Independiente el año pasado, le atribuyó a la categoría un halo de rusticidad que aseguraba que la única manera de transitar con éxito el arduo camino era poblándose de figuras de renombre (como hiciera el mismo «Millonario», o adaptándose a los férreos y reservados esquemas tácticos exhibidos por los viejos caciques del interior. Como resultado de esta etérea sensación de inseguridad, los castigados campos de juego de clubes pequeños e ignotos se convirtieron en el terror de cualquier director técnico que osara considerar la posibilidad de privilegiar el traslado del balón como motor de un circuito ofensivo y apabullante, lo cual recaló en el desarrollo de encuentros cerrados y especulativos. No obstante, en la temporada 2013/2014, Defensa y Justicia no sólo sorprendió al país erigiéndose entre medio de todos los candidatos con historia y currículum para pelear el ascenso, sino también demostrando que los mitos pavorosos creados alrededor del Nacional B no tenían necesariamente fundamentos sólidos.

En la encrucijada eterna (eterna porque precede y excede largamente a los hombres que le dieron nombre a las filosofías) que enfrenta al Menottismo y al Bilardismo, Diego Cocca es indudablemente un discípulo del elegante flaco fraguado en Rosario Central. Aunque su carrera como futbolista no lo haya dado a suponer –fue siempre un defensor con pocas luces y no mucha más proyección-, el ex jugador de River, Ferro, Banfield y Argentinos Juniors, entre otros, desplegó desde el comienzo de su todavía incipiente recorrido al margen del rectángulo de juego un estilo arriesgado, vistoso y atractivo. Aún ubicándose al mando de planteles con escasos recursos, Cocca siempre intentó imprimirle a sus pupilos la meticulosidad en la asociación en ataque y la convicción de tener siempre como objetivo el arco de enfrente. Es por esto que su designación para tomar las riendas de un club que venía pasando inadvertido en la B Nacional fue una apuesta fuerte de la dirigencia del «Halcón de Varela», que confió en uno de los últimos idealistas y recibió como recompensa el primer ascenso a la Primera División del Fútbol Argentino en sus 79 años de historia.

Sin llegar a caer en el fundamentalismo barcelonista que exige cuidar la tenencia del balón cual si fuera un santo sudario, ni la descolocada impronta ofensiva de extremos exagerados que pueden llegar a verse en equipos, por ejemplo, de Marcelo Bielsa, «Defe» asumió desde los inicios del campeonato el desafío de intentar ser protagonista imponiendo su dinámica en todas las canchas. Respaldados por un contexto institucional ordenado y apacible, y sin sentir sobre los hombros la aplastante presión que aqueja a los más grandes de la Categoría (Independiente, Banfield, Huracán…), los gladiadores de Cocca empezaron a crecer desde el equilibrio de Walter Busse en el medio y la creatividad del 10, Luis Bustamante. Asomando la cabeza tímidamente entre sus portentosos contendientes, «El Halcón» desplegó sus alas y se fue situando en los puestos de ascenso que, según arrogantes vaticinios, perdería con seguridad en el momento de la verdad. Pero la mano no tembló y, mientras sus embates desbordaban por número y velocidad a las zagas rivales, Martin Lucero empezó a convertirse en el máximo artillero del campeonato (lleva 24 goles, 7 más que sus máximos perseguidores), complementado por la experiencia de Claudio Guerra.
Defensa y Justicia arrancó quemando los papeles y terminó desollando los pronósticos. Faltando aún cuatro fechas para el desenlace, los de Varela ya consiguieron el ansiado ascenso. En adición, se ubican en la cima de la tabla con 72 puntos, amenazando con completar una campaña récord, además de ser el equipo más goleador (64) junto con Banfield, su único perseguidor. Lo que queda será festejo y regodeo de una hinchada que siempre acompañó y no se amilanó ante ninguno de los escasos tambaleos del equipo, y también preparación para consolidar en Primera un proyecto que, con algo de fortuna, podremos disfrutar por varios años más.