LA VENTAJA DE SABER CÓMO

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El semestre pasado Defensa y Justicia motivó una reflexión. ¿Qué pasaba cuando el problema de un equipo era la eficacia? Por aquel entonces, el triunfo del Halcón en Colombia ante América de Cali dejaba una pista: la mala puntería era una cuestión que si bien acostumbra a ser decisiva, habla de una buena ejecución de las demás partes del plan. Justamente, los de Florencio Varela deben de haber recordado aquella ineficacia que tuvieron en la ida ante el conjunto colombiano. Y es que en una nueva fase de Copa Sudamericana, ante El Nacional, Defensa y Justicia jugó un primer tiempo regular pero salió con todo al complemento y generó una situación de gol detrás de otra. Cuatro tiros en los palos negaron el grito, pero por lo demás, Sebastián Beccacece debía de estar satisfecho.

El Halcón salió a la cancha con tres centrales y dos carrileros muy largos. Casi todos los demás movimientos se encontraban en carril central, con Jonas Gutiérrez y Gonzalo Díaz por delante del mediocentro Leonel Miranda. En ataque, Ciro Rius y Eugenio Isnaldo se repartían el ancho de ataque, aunque el primero se mostró con más movilidad lejos de la pareja de centrales. Lo que le sobró al equipo local fue control de la pelota, pases seguros e intentos de triángulos en banda sin suficiente profundidad. Desde los pies de Alexander Barboza y un cada vez más interesante Lisandro Martínez, la pelota lograba salir con comodidad. Faltó más ritmo, verticalidad y valentía de mitad de cancha hacia adelante; intentar romper en el uno contra uno. Aún así, Miranda, vértice de ese mediocampo, demostró que con opciones de pase por delante puede ser un volante central de excelente distribución. El ex Independiente se plantó en mitad de cancha y realizó 107 toques en todo el partido, con un 93% de eficacia.

Lisandro Martinez y Leonel Miranda pueden ser considerados los estandartes del equipo.

En el segundo tiempo, Beccacece no tardó en mover el banco. Nicolás Fernández reemplazó a Rius, que si bien se movió, no logró inquietar demasiado a la última línea. El ex Argentinos buscó aportar mucho juego entre líneas pero ese recurso estaba bien ocupado con los interiores Gutiérrez y Díaz, a los que le faltaba mayor velocidad en la toma de decisiones. El ingresado Fernández, en cambio, buscó desmarques mucho más profundos, diagonales para buscar ganar la espalda no al mediocampo sino a la dupla central. Así, la defensa ecuatoriano comenzó a verse obligada en cada acción; estaba al límite. Las jugadas de riesgo comenzaron a llegar con asombrosa frecuencia, pero el gol se negaba. Además, el ingreso de Cristian Almeida en lugar de Díaz también le aporto algo nuevo al equipo: dinámica tanto como para ir hacia adelante con o sin pelota y para recuperar. El uruguayo acostumbra a jugar de carrilero, pero como interior aportó incluso hasta para llegar a rematar, y se relacionó muy bien con Gastón Togni.

Los cambios le sirvieron a Beccacece desde el juego pero también desde el rendimiento colectivo del equipo. Fernández y Almeida rompieron por fin la valla custodiada por Johan Padilla. Defensa y Justicia pudo manejar el partido con mayor comodidad y paciencia, luego de comprobar una vez más que la falta de puntería es un problema, dentro de todo, solucionable a corto plazo. Lo valorable en esos casos, es tener en claro cómo hacer para volver a intentar una ocasión de gol. Y los de Varela, desde hace rato, saben qué cosas tienen que hacer para llegar hasta el arco rival.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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