EL HALCÓN VUELA ALTO

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Defensa y Justicia tenía la chance de subirse a lo más alto -al menos hasta que juegue Racing-, pero para ello debía vencer por primera vez en su historia a San Lorenzo. El equipo de Jorge Almirón encaró el partido habiendo estudiado el último encuentro de su rival, pero se encontró con la multiplicidad de recursos que dispone el equipo de Beccacece, que jugó a un nivel superlativo. Uno de los detalles clave fue el ocupar las posibles líneas de pase hacia Leonel Miranda -el mejor jugador del Halcón ante River- para intentar bloquear el funcionamiento colectivo más allá de mitad de cancha. Sin embargo, el gran abanico del local hizo que esta táctica fracasara rotundamente en el primer tiempo, y para ello fue fundamental Lisandro Martinez, quien filtró decenas de pases a la espalda de Fernando Belluschi, que como interior más adelantado, debía optar entre salir a presionar al joven central o cuidar la recepción de Miranda. En este dilema, si optaba por la primera opción se veía condicionado a habilitar la línea de pase y la triangulación de “Lolo” con los dos interiores, gracias a la gran rapidez en el pase que tiene el ex Independiente; en cambio, si Belluschi optaba por priorizar a Miranda, se habilitaba el callejón para el pase filtrado hacia el paraguayo Matias Rojas, de gran actuación. Allí radicó la primera ventaja para los de Beccacece. Luego, siguió la rapidez y el desborde constante de Gastón Togni, en asociación con el mencionado Rojas. Gino Peruzzi se vio completamente desbordado en la mayoría de las ocasiones, a tal punto que fue sustituido en el entretiempo. Fatídico inicio del ex Boca, que además de la falta de confianza debió pagar por las complicaciones del planteo.

Defensa y Justicia 1-0 San Lorenzo.

Lisandro Martínez fue determinante para crear la primera ventaja táctica. El defensor conectó con frecuencia y precisión a Matías Rojas.

La movilidad es la mayor virtud del equipo de Florencio Varela; Matias Rojas, Domingo Blanco, Gastón Togni, Nicolás Fernandez y “Lolo” Miranda, ayudan a crear una gran cantidad de líneas de pase sin que el rival tenga referencias fijas. No sólo es jugar con “falso nueve”, sino que quien llegue a esa posición es variable, usando mucho el rol del “tercer hombre” y siempre triangulando para generar volumen de juego. El sistema que diseñó Beccacece es mecanizado y le brinda al jugador la posibilidad de decidir con absoluta autonomía, siendo su decisión óptima para el resto del equipo.

Sin la pelota, Defensa y Justicia fue un equipo completamente insoportable. La presión en las basculaciones y en la salida del rival fueron agobiantes, sumado a que no encimó individualmente, sino ocupando los espacios para tapar líneas de pase con una gran inteligencia táctica. El simple hecho de bloquear el centro del campo obligó a San Lorenzo a buscar envíos largos hacia alguno de sus volantes externos (Fertoli-Torres), pero el Ciclón no fue nunca capaz de tener volumen de juego, producto de la desconexión que generó la presión constante del rival. Ruben Botta y Belluschi, ambos de flojo partido, no encontraron situaciones proclives para ocupar un rol de conector adelantado y organizador de un ataque estacionado.

En el segundo tiempo, Almirón optó por defender distinto. Su equipo esperó unos metros más atrás y esto, sumado al desgaste físico del local, derivó en minutos de ritmo más bajo. Pero aún así, el Ciclón nunca pudo jugar con libertad. El nivel por momentos recordó al reciente equipo del Pampa Biaggio, con orden pero escaso juego y trato de la pelota. Ante un rival de la talla de Defensa, San Lorenzo no pudo repetir los interesantes movimientos que tuvo en los primeros partidos de esta nueva etapa.

Para Defensa, el repliegue del rival significó más libertad a Miranda, y poder romper la primera línea de presión gracias a la conducción de Lisandro Martinez. El defensor brilló en la interpretación del espacio y colocación defensiva/ofensiva, siendo el punto más alto de todo el equipo. Sin embargo, el cambio sustancial fue el ingreso de Fernando Márquez -un perfil de nueve más tradicional- por Ciro Rius, que no pudo entrar mucho en el circuito asociativo. El movimiento y el momento en que se realizó el cambio, evidencian la gran capacidad de Beccacece para entender las necesidades y administrar los recursos de su equipo. Defensa y Justicia sigue, con su maravilloso juego, dominando el torneo argentino a pura mecanización y recursos variados; siempre con mayor -y mejor- posesión de la pelota. Un equipo completamente hecho a la medida de Sebastián Beccacece.

Por: Sebastián Parnes

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El fútbol de otra manera.

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