SE SOSTUVO DESDE ATRÁS

0

Boca empató 1-1 con Cruzeiro en Brasil y se metió en las semifinales de la Copa Libertadores. Estuvo muy cerca de ir a los penales, pero resistió los centros del local gracias a una buena tarea de su defensa, con Carlos Izquierdoz y Nahitán Nández como estandartes, pero también con un buen trabajo colectivo.

Guillermo Barros Schelotto planteó una formación distinta a la que se venía viendo, con Cristian Pavón y Sebastián Villa por los costados en lo que fue prácticamente un 4-5-1. La idea era retrasarse y salir de contraataque para aprovechar que Cruzeiro tenía la obligación por haber perdido 2-0 en la ida. Y como se esperaba, el local salió a ganarlo y a presionar alto, pero le costó mucho ya que el Xeneize le dejó la pelota y careció de ideas ante ese eficaz repliegue. Boca estuvo muy bien parado y los cinco volantes hicieron un gran trabajo, tapando a los creativos del rival. Mientras que los extremos volvieron siempre con los laterales Edilson y Egidio -el más peligroso del primer tiempo-, Nández y Julio Buffarini contuvieron muy bien a Giorgian De Arrascaeta y Wilmar Barrios se ocupó de Thiago Neves. Así, aunque el conjunto de Belo Horizonte manejó la pelota casi siempre, tuvo ataques lentos, con poca movilidad y previsibles, y solo logró inquietar con centros de sus laterales o de pelota parada. Además, al no haber receptores buscó en demasía a Hernán Barcos por arriba, pero este perdió ante Izquierdoz y Lisandro Magallán.

La contracara del planteo de Guillermo fue lo que pasaba cuando los ataques de Cruzeiro terminaban y Boca tenía que salir. Se abusó mucho de los envíos largos, pero al estar Mauro Zárate de nueve, no se pudieron ganar las segundas jugadas, por lo que la pelota volvía muy rápido. Eso podía ser peligroso aunque el local no sea claro. Además, Pablo Pérez estuvo muy impreciso y nunca pudo darle juego al equipo -también fue el más flojo en la marca, cometiendo muchas infracciones cerca del área-. Lo mejor se vio en un tramo del primer tiempo en el que los de Mano Menezes aflojaron con la presión, y el equipo logró adelantarse. Villa, el mejor del visitante, inquietó mucho por la derecha en ese momento, y Zárate también tuvo espacios para lastimar, mientras que Pavón estuvo más preocupado por el retroceso.

Pero eso duró poco, y ya desde el inicio del segundo tiempo, cuando Cruzeiro salió más decidido, se vio que Boca se retrasó mucho más y prácticamente no pudo manejar nunca la pelota. Los contraataques eran nulos, se jugaba demasiado cerca de su área y los centros generaban cada vez más riesgo, con un Agustín Rossi que no siempre los resolvía bien. Menezes decidió meter más gente en el área poniendo a Sassá para formar un doble nueve, y en la primera que tuvo, puso el 1-0. En esos minutos corrió riesgo la clasificación del equipo de Guillermo, ya que el local ganó en confianza y tuvo muchas pelotas paradas para igualarlo. Pero con el paso del tiempo, Cruzeiro se puso nervioso y se frustró ante los constantes despejes de los defensores xeneizes y Boca volvió a acomodarse y a quedar bien parado, haciendo mucho desgaste. Cuando entró Fernando Gago por Pablo Pérez, el equipo al menos intentó conservar un poco más de tiempo la pelota y hacer algunos pases en campo rival. También Ramón Ábila, el otro cambio, ayudó a aguantarla en ataque. De todas formas, la posesión seguía siendo de los brasileños la mayor parte del tiempo, y como tenían mucha gente en el área los centros traían peligro. Aunque Dedé se fue nuevamente expulsado, a los de Menezes no les quedó otra que arriesgar, y en los últimos minutos tuvieron más de una chance para empatarlo, especialmente tras un error de Rossi, que de todas formas llegó a reponerse. Luego los defensores de Boca resistieron el embate y con el rival con uno menos, los espacios aparecieron: en una de las últimas jugadas, Wanchope pivoteó muy bien y Pavón selló el empate.

Boca supo cómo jugar la serie y se metió entre los cuatro mejores de América. Se venía pidiendo algún planteo diferente y a pesar de que hubo algunas fallas en la ejecución y se sufrió, el equipo fue inteligente. Habrá que mejorar la salida para que en este tipo de partidos la pelota no vuelva tan rápido, pero con una gran tarea de Buffarini -su mejor partido en Boca- Izquierdoz, Magallán y Nández, se volvió a ganar en solidez defensiva y eso en la Copa es fundamental. Son factores importantes para enfrentar a Palmeiras, en una serie en la que también se contará con un arquero que transmita mayor seguridad. La clave será volver a sacar ventaja en la ida, y para eso habrá que mejorar desde el juego, pero el equipo se lleva muchas certezas de Belo Horizonte.

Share.

About Author

Leave A Reply