LA REACCIÓN IDEAL

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Independiente consiguió un gran triunfo en Brasil ante Corinthians, tras vencerlo 2-1. El equipo volvió a demostrar una notable reacción en un partido importante para cumplir con las aspiraciones del semestre.

Son los jugadores quienes salen a la cancha y ejecutan los planteos, pero quizás la primera gran reacción para conseguir el triunfo en Brasil haya sido de Ariel Holan. El entrenador de Independiente venía moviendo fichas sin encontrar resultados, pero esta vez acertó por completo. Su lectura implicó adaptarse al rival y tomar nota de lo visto en el último enfrentamiento entre ambos equipos. Con tres defensores centrales y dos carrileros, el Rojo ganó solidez defensiva y logró utilizar bien el ancho del campo. El buen momento que atraviesan Alan Franco, Nicolás Figal y Fernando Amorebieta, sumado al ya conocido tándem entre Nicolás Domingo y Diego Rodríguez, permitió al equipo adelantar sus líneas con seguridad y jugar los primeros minutos en campo rival. Pero además, Fabricio Bustos y Juan Sanchez Miño se vieron beneficiados por el cambio de esquema, ya que ganaron altura en el campo con mayor facilidad y tuvieron la espalda mejor cubierta.

Para continuar dándole sentido a esa amplitud iniciada por los carrileros, Holan alineó como extremos a sus dos futbolistas más desequilibrantes: Maximiliano Meza y Martín Benítez esta vez no jugaron cerca entre sí, pero ante un rival que salió a buscar el partido, pudieron hallar espacios para jugar mano a mano e incluso en superioridad numérica tras las incorporaciones de Bustos y Sanchez Miño. Pero además, el jugar en la banda evidenció el crecimiento de ambos futbolistas. Los dos han ocupado el rol de mediapunta en algún momento del semestre, y al ser esa la zona más congestionada, se han visto casi obligados a pulir su forma de ubicarse, perfilarse, controlar y  arrancar. Tras aquella experiencia, volver a la banda, donde el tránsito es menor pero los espacios más reconocibles, significó una tarea agradable, producto también del contexto propiciado por los ajustes del entrenador. Fue principalmente Meza el que mejor pudo romper al espacio vacío, con una calidad propia de un futbolista que aspira a participar del Mundial de Rusia.

En la primera media hora, con las piezas bien distribuidas y una gran presión comandada por Nicolás Domingo, Independiente logró una ventaja de dos goles que pudo ser aún mayor si se capitalizaban mejor los robos en campo rival. No obstante, en una jugada digna de un gran equipo como Corinthians, aquella presión fue burlada por la técnica brasileña y el local acortó distancias. A partir de allí, la tensión ganó e Independiente se vio empujado hacia su propio arco. Como en las citas más importantes del semestre pasado, la ventaja pudo sostenerse con mucho oficio y casi sin pasar sobresaltos ante un rival de jerarquía comprobada. El defecto fue que en todo el segundo tiempo no se pudo lanzar ningún contragolpe. El papel de los tres centrales se tornó vital, pero estos siempre estuvieron respaldados por una concentración grupal tan notable como la reacción general para mejorar de forma considerable la posición del Rojo en esta Copa Libertadores. Si se consideran momento y rival, puede afirmarse que la reacción anímica, futbolística y táctica de Independiente fue inmejorable.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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