Colón derrotó 1-0 a River.

COLÓN SE HIZO FUERTE Y DERROTÓ A RIVER

Colón recibió a River en el Cementerio de los Elefantes el último viernes por la noche, con el objetivo de continuar con su recuperación tras quedar afuera de la Copa Sudamericana frente a Junior de Barranquilla. El Millonario, por su parte, apostó por una formación alternativa teniendo en cuenta que el próximo martes recibirá a Gremio por los octavos de final de la Copa Libertadores. Los dos entrenadores apostaron por dibujos similares, sendos 4-3-3 que necesitaban de una buena participación de los centrodelanteros Lucas Pratto y Javier Correa para aguantar los envíos frontales y poner de cara a sus compañeros. Pese a este rasgo en común lo cierto es que el plan de ambos equipos fue bien diferente, ya que mientras el conjunto dirigido por Marcelo Gallardo buscó ordenarse desde la pelota y tomar la iniciativa del encuentro, los de Eduardo Domínguez apostaron por el repliegue y el juego directo a espalda de los laterales Jorge Moreira y Camilo Mayada.

El primer tiempo fue de trámite parejo, con el visitante levemente superior y Nicolás De La Cruz como valor principal mostrándose muy activo y movedizo. Sin embargo las acciones más claras de esa etapa inicial serían del Sabalero, que a través de la precisa zurda de Marcelo Estigarribia para lanzar contragolpes se mostró un poco más punzante. Tomás Chancalay y el mencionado Correa estrellaron buenos remates en el poste derecho de Germán Lux.

En la segunda parte, el dominio de River pasaría a ser total. Las contras de Colón comenzaron a ser cortadas más rápidamente (muy buen trabajo defensivo de Lucas Martínez Quarta), y el partido se jugó casi de manera constante en la mitad del campo defendida por el local. Paradójicamente, en el mejor momento del Millonario terminaría llegando el gol del Sabalero, marcado por Gonzalo Bueno luego de una serie de rebotes tras un tiro de esquina. Los de Gallardo, que ya jugaban 4-4-2 con el ingreso de Rafael Santos Borré para acompañar a Pratto en ofensiva, sintieron el golpe anímico y fueron perdiendo claridad en sus avances. Apostaron cada vez más a los pelotazos al área y terminaron frustrados por la combinación de su propia ineficacia y la buena reducción de espacios de los dirigidos por Domínguez.