POR LA CORNISA

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Colón de Santa Fe jugó un buen partido en Brasil ante Sao Paulo, y consiguió un triunfo determinante para sus aspiraciones en la Copa Sudamericana 2018. No obstante, aquel gol de Matías Frítzler también resultó algo confuso para el Sabalero: fue demasiado premio, porque más allá de cerrarle bien los caminos a su rival, en fase ofensiva no había hecho casi nada. Sobre todo en el segundo tiempo, los de Eduardo Domínguez se dedicaron a defender cerca de su arco sin encontrar posibilidades de lastimar en contraataques. Y resultó ser un triunfo confuso porque con la serie a favor, no había suficientes motivos como para alejarse de aquel planteo que había dado resultados; porque al fin y al cabo, merecido o no el triunfo, Sao Paulo había inquietado muy poco. Eso fue lo que el entrenador Sabalero buscó repetir. Si el gol de Frítzler no hubiese existido, sin dudas el planteo hubiese sido otro, más propositivo. Allí Colón ha demostrado tener buenos argumentos.

Pero las cosas son como son y la ventaja era tal. Sao Paulo también tomó nota de lo que había sido el primer cotejo: agregó en la zona de mediapuntas a un escurridizo Lucas Fernandes, que buscaba recortar desde izquierda hacia el centro con su pierna diestra; este atrevimiento hacía que el bloque defensivo de Colón se gire y deje de defender de cara a la jugada, movimiento que le sentó muy bien a Nené, el jugador visitante más creativo. Por su parte, Eduardo Domínguez priorizó un equipo corto y pudo cumplir la premisa gracias a un buen trabajo de Javier Correa. Pero además, en vistas de que había exigido demasiado a Alan Ruíz en Brasil -pausa, organización, lanzamiento de contras, acompañamiento a Correa-, buscó que sean Leonardo Heredia y Marcelo Estigarribia quienes se acercaran al delantero para ganar segundas jugadas o aprovechar espacios generados por el Godoy Cruz.

Sao Paulo arrancó bien, pero poco a poco se apagó sin saber una vez más cómo doblegar al bloque Sabalero.

En el complemento, la ventaja de Colón dejó a la vista su factor confuso. Conforme avanzaba el reloj, Sao Paulo, que en el primer tiempo había cometido muchos fouls contraproducente para sus momentos de posesión, comenzó a jugar cada vez más tiempo en campo rival. Lo mismo había sucedido en Brasil; Colón ya no pudo encontrar respiros a través de pausas o faltas que le permitieran salir de la fase defensiva. Y aunque no parecía demasiado riesgoso, porque los brasileños no remataban al arco, aquella es una situación difícil de manejar. Tal es así que una vez más, el equipo que hacía de visitante pudo convertir un gol fuera de contexto. En Brasil fue Frítzler para adelantar a Colón; en Santa Fe, Liziero igualó las cosas. Quedaron minutos en los que el Sabalero prefirió no cambiar de postura porque otro gol de visitante lo dejaba eliminado. Preferible caminar por la cornisa hasta el final en la tanda de penales, con ejecuciones llenas de aplomo y Leonardo Burián poniéndose el traje de héroe.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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