IGUALDAD EN SITUACIONES DIFERENTES

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El nuevo ciclo de Pablo Lavallen trajo nuevas esperanzas al equipo santafesino, al menos, para empezar a desarrollar un juego mas convincente de lo que fue en el corto periodo de Julio Comesaña. Las pruebas, el acierto y el error son lo primero que realiza un entrenador al llegar a club, y en Colón es algo que está a la orden del día. Del otro lado, San Martin de San Juan buscaba escaparle al descenso; los nervios y la tensión son factores lógicos en el equipo de Rubén Forestello.

El principio del partido mostró dos esquemas espejos. Colón y San Martin buscaron jugar en 1-4-1-4-1 al momento de los repliegues defensivos para luego salir rápido en 1-4-3-3, con un trabajo interesante en los volantes de ambos equipos. Pero si bien los esquemas fueron similares, hubo matices que los distinguió. Por un lado, Colón liberó mucho a los wings (Hereda y Bernardi) para abrir la defensa rival, creando espacios para interiorizar el juego fundamentalmente con Guillermo Celis, Fernando Zuqui y Marcelo Estigarribia, siendo los dos últimos los encargados de llegar por los carriles intermedios, pisando el área sin que el rival tenga referencia de ellos. Por su parte, San Martin de San Juan se enfocó en el orden del sistema: el equipo se agrupaba para luego avanzar con pelotazos a los espacios que propiciaba Nazareno Solis y Gustavo Villarruel, pero con muy poca profundidad y volatilidad por dentro para disponer de juego asociado.

Al principio, Colón fue el que buscó un juego más ofensivo, al menos en la estructura diseñada por el entrenador. El problema estuvo en que no supo solucionar los problemas que le presentó el rival. La falta de dinámica y de movilidad en el mediocampo, y la nula de superioridad numérica por sectores (ya sea para superar al rival o para liberar otras zonas) fueron una carencia muy grande durante la mayoría del partido. A estos problemas ofensivos se le sumaron dos acciones de juego dónde tampoco está todavía aceitada la dinámica del equipo: la coordinación de la presión en alto y una salida que aún no otorga suficientes opciones de pase para superar el bloqueo rival. Quizás, esto último, sea lo que más haga trabajar a Pablo Lavallén en los próximos meses.

San Martin de San Juan apuesta al orden para subsanar los nervios y la tensión inherente de un equipo que se está jugando la permanencia. Para ello, Ruben Forestello trabaja en su equipo por bloques en las diferentes facetas de juego; ya sea para presionar al rival, atacar y, fundamentalmente, defender, San Martin SJ se preocupa por no dejar espacios disponibles, cortar los circuitos internos y posicionarse de tal manera que no sufra demasiado. No siempre es algo que sale bien, ya que requiere una concentración muy importante. Es un equipo que no logra gran profundidad ofensiva si no es gracias a sus volantes externos, pero la principal labor durante este partido estuvo en bloquear los caminos interiores de Colón, formando en el mediocampo un 1-4 que no tuvo inferioridad numérica ni grandes problemas para realizar la transición ataque/defensa.

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