EL RITMO HASTA QUINTERO

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Colón de Santa Fe y River Plate debían cerrar la fecha del fútbol argentino en un duelo que podía significar mucho para ambos de cara a las clasificaciones a torneos internacionales del año próximo. Ante este contexto, Eduardo Domínguez se vio ante una buena chance para demostrar que su proyecto en el club santafesino es uno de los más interesantes del país: sin grandes nombres, el Sabalero siempre busca alternativas que lo lleven a ser protagonistas de cada encuentro. En el actual semestre, no pudo mantener la regularidad con la que cerró 2017, pero esto no evitó que en los primeros minutos ante River, se viera a un equipo lleno de intensidad. La clave, el objetivo, fue el ritmo impreso para realizar cada acción. Desde un pase entre centrales, un saque de banda o una sociedad en cualquier sector del campo, quedaba al descubierto la intención de sobrepasar al equipo de Gallardo haciendo todo a muchas revoluciones.  Y pudo sacar ventaja Colón en aquellos primeros minutos, principalmente porque su costado derecho tuvo mucha profundidad en cada acción: Gustavo Toledo y Christian Bernardi fueron mucho para Marcelo Saracchi, que no contó con apoyos a tiempo. El lateral llegó hasta zona de remate en tres oportunidades pero falló en la puntería. Por la otra banda, Clemente Rodríguez y Marcelo Estigarribia intentaron hacer lo propio pero con menor peligro, mientras que en el carril central, Cristian Guanca y Alan Ruíz jugaban cerca, de frente a la última línea riverplatense tras aparecer a los costados del contención Bruno Zuculini. Todo este plan ofensivo estuvo bien respaldado por el doble cinco conformado por Matías Frítzler y Adrián Bastia, así como por el gran central Germán Conti, quien anticipó con facilidad y en reiteradas oportunidades a Ignacio Scocco y Rodrigo Mora. Domínguez demostró que un sistema (en este caso 4-4-1-1) en este caso, no es ofensivo o defensivo sino por sí sólo, sino que es lo trabajado y los interpretes quienes dan forma a una estrategia.

La respuesta de River fue práctica, sencilla y poca ambiciosa: quitarle ritmo al partido en cada posesión. En el fútbol existen distintos tipos de pases, y los de Gallardo optaron por aquellos que son para controlar, ganar confianza con la pelota y hacer retroceder al rival. Por momentos lo logró con éxito pero en líneas generales, el Millonario se preocupó muy poco por generar peligro, condicionado también por los bajos rendimientos de Scocco, Mora y su jugador más resolutivo, Gonzalo Martínez. Pero sin embargo, para el complemento Gallardo dio ingreso a Juan Fernando Quintero y el encuentro no volvió a ser el mismo. El colombiano tiene un talento diferente a “Pity” Martínez: su gambeta no es en velocidad sino en estático, mediante engaños corporales; explota los espacios reducidos en lugar de atacar grandes claros a base de velocidad; y por sobre todas las cosas, el ex Porto e Independiente de Medellín permite acercar a sus compañeros entre sí, los une a todos mediante pases cortos. Ambos pueden ganar el partido en una jugada, y son perfectamente compatibles, pero Quintero puede cambiar casi por sí sólo un funcionamiento colectivo. Y de hecho, lo hizo. Martilló al doble cinco Frítzler-Bastía mediante una combinación de pases cortos y filtrados; condujo cada ataque de River. Entre tantas cosas, el fútbol consiste en seguridad y confianza. Colón ya no pudo ir hacia adelante con la misma convicción cuando observó el daño que le ocasionaba la zurda de Quintero. Tal es así que refrescó en la mitad con el ingreso de Pablo Ledesma por Bastía, buscó más juego directo con el ingreso de Nicolás Leguizamón, y resignó calidad en sus posesiones tras la salida de Alan Ruíz. Pero al igual que el local en la primera mitad, River careció de efectividad. Scocco, Mora y los ingresados Rafael Santos Borré y Lucas Pratto no pudieron convertir en gol las asistencias de Quintero, por lo que a pesar de tratarse de un buen partido con dos equipos que lo buscaron, el cero nunca pudo romperse.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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