EN EL ÁREA ESPERA UN TIGRE

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Radamel Falcao García comenzó la temporada de 2013/14 siendo uno de los mejores centrodelanteros del mundo. Su llegada al AS Mónaco buscaba devolverle prestigio al club del Principado. No obstante, lo más importante estaría en Brasil, donde finalizada la competición a nivel club, el delantero colombiano podría dar muestra de su calidad. Una lesión le impidió acompañar a la Selección Colombia, que aún así, realizó un gran Mundial. Para el Tigre, por el estado de forma con el que llegaba, parecía una oportunidad irrepetible. Cuatro años más tarde, Falcao García no está entre los delanteros más temibles del mundo, pero el pasado curso demostró que su resurgir es un hecho al conducir al Mónaco hacia la obtención de la Ligue 1. Entonces, por supuesto: aún tiene cosas por aportar al equipo conducido por José Pekerman.

La Selección cafetera posee en su zona ofensiva una cantidad de recursos que confirman su notable crecimiento futbolístico en los últimos años. Carlos Bacca, Luis Muriel, Duvan Zapata, Teófilo Gutiérrez, Miguel Borja y Rafael Santos Borré son algunas de las variantes de las que Pekerman dispone. Sin embargo, más allá de perfiles y momentos, a la hora de intimidar en el área ninguna carta transmite lo mismo que Radamel Falcao. El ex River Plate y Atlético Madrid tiene más de un punto a favor en lo que a presencia en el área y olfato goleador significa. También tiene experiencia demostrada en apoyos fuera del área y juego de espaldas. Ningún otro, además, se ha relacionado tanto con la elite, a la que el Tigre supo incluso dominar. No obstante, la cuestión a trabajar será cómo abastecer al goleador para que Rusia sea un desahogo tras el frustrado Mundial de Brasil.

James Rodríguez, Juan Cuadrado y Mateus Uribe -en ese orden- son las principales herramientas ofensivas con las que cuenta el entrenador argentino. Pero la ubicación no es un debate menor. ¿Dónde situar a cada uno para que  esté más cerca de su techo? La respuesta con James parece estar en la libertad de movimientos, pero aún así, puede verse cierta preferencia del actual Bayern Munich para caer a banda izquierda. Allí, Uribe abandona su posición con frecuencia para darle volumen al juego posicional. El volante del América de México sabe jugar entre líneas y equilibrar la ocupación de espacios según los movimientos de James. Este último, cuenta con una zurda que puede significar una bendición para Falcao: sus centros no precisan de desborde alguno para ser punzantes, y en el juego aéreo el Tigre es una verdadera amenaza.

Sucede que la Colombia de Pekerman es también un mezcladero de perfiles. ¿Podría entregarse al contraataque con un punta más móvil y veloz que Falcao? Parece difícil ya que por ejemplo, Davinson Sánchez no es un defensor que la pase bien cerca de su área. Su fuerte está en achicar hacia adelante y corregir hacia atrás. ¿Podría entonces Colombia jugarse de lleno a un pressing alto? Sería muy complicado de imaginar, pues el otro central, Yerri Mina, posee un físico difícil de imaginar para jugar a campo abierto. Incluso en las bandas, la sobriedad de Santiago Arias difiere de la mezcla de imaginación ofensiva e inseguridad en retroceso que hace a Frank Fabra. Y del mediocampo para adelante la ecuación no varía demasiado: a las grandes piezas ofensivas ya mencionadas pueden sumarse el exquisito Juan Fernando Quintero o un extremo más puro como José Izquierdo, pero a la hora de pensar en un ataque posicional de jerarquía, Colombia se queda corta de interiores que puedan aportar ruptura desde atrás o crear líneas de pase en vertical a la pelota: Wilmar Barrios, Carlos Sánchez y Jefferson Lerma sacan a relucir lo mejor de su juego en el círculo central, no por delante. Por eso, Pekerman deberá seguir en la busca de nuevas formas de llegar hasta el Tigre; una vez conseguido aquello, Colombia tendrá más motivos para soñar.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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