POCO QUE REPROCHARSE

0

Argentina afrontó el clásico sudamericano muy consciente de estar varias etapas atrás de Brasil, en cuanto a proceso, trabajo y consolidaciones se refiere. Por eso, a pesar de salir a la cancha con muchos jugadores habituados al control de los partidos desde el pase, la premisa principal de los dirigidos por Lionel Scaloni siempre priorizó el aspecto defensivo: mantenerse como equipo corto para no conceder espacios, y mucho sacrificio para mantener el orden. La apuesta por Rodrigo Battaglia, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso, Paulo Dybala y Ángel Correa no pudo dominar la escena ante la fuerte influencia del costado izquierdo brasileño: Filipe Luis, Coutinho y Neymar hicieron que la pelota esté la mayor parte del tiempo en su poder. Scaloni respondió con un intercambio de posiciones entre Correa y Dybala: el del Atlético Madrid, más habituado al retroceso, propició un mejor escalonamiento para defender las conducciones hacia dentro de Neymar. El de Juventus, al igual que Lo Celso, estaba obligado a correr demasiado hacia atrás, y el astro brasileño se enfrentaba más de lo recomendado con Battaglia y Paredes, que incluso se ganó una amarilla muy temprana.

En la segunda parte de la primera mitad, Argentina logró acercarse al partido que pretendía: lapsos de descanso con la pelota en los pies, ritmo bajo y algunas presiones más adelantadas. Con el correr de los minutos, Battaglia y Paredes se asentaron mejor en la mitad de la cancha, hasta controlar los movimientos de Philippe Coutinho, respaldados también por una última línea muy segura en cada sector de la cancha. Fueron minutos que luego tuvieron continuidad en el complemento, donde se vio a la Selección mejor que su rival, con aproximaciones de peligro y un gran nivel de Renzo Saravia, Otamendi y Paredes.

No obstante, el dominio albiceleste duró un cuarto de hora, que fue quizás lo que permitió el físico producto del calor agobiante y las responsabilidades defensivas. A partir de ese momento, creció la figura de Arthur para sacar la pelota desde el fondo con mayor comodidad, y volver a meter a Brasil en campo rival, pese a que el golpe por golpe de los minutos previos tampoco le sentaba mal a los de Tité. Incluso, los pentacampeones dejaron flojas sensaciones en su ataque posicional, con Coutinho apagado, Neymar individualista, Firmino bien marcado por los centrales y Gabriel Jesús asfixiado por Nicolás Tagliafico además de incómodo por partir desde una banda.

Scaloni refrescó en donde más desgaste se había realizado: los costados. Correa y Lo Celso dejaron sus lugares a Eduardo Salvio y Roberto Pereyra, volviéndose Argentina una Selección con menos capacidad para intimidar al contraataque. Antes, Lautaro Martínez reemplazó a Dybala, que alternó buenas y malas pero volvió a demostrar que un cómodo ensamble llevará tiempo. Cuando Brasil comenzó a buscar más por banda derecha, donde tenía a Fabinho y Richarlyson con más frescura que los demás, Scaloni refrescó con el ingreso de Marcos Acuña por Tagliafico. Fueron minutos en donde pasó poco pero siempre en campo argentino, con Neymar más centralizado e insistente, Casemiro mostrando su capacidad para interrumpir transiciones. El gol de Joao Miranda en la agonía del encuentro, fue quizás el único error grave que concedió Argentina. Y pese al sinsabor de una derrota sobre el final, Scaloni y los suyos sabrán que compitieron bien. Sin momentos de brillo, pero bien. A la altura de una gran selección llena de figuras como es la brasileña. Se puede y se debe mejorar, pero el corto plazo exigía competir de buena manera y así fue.

Share.

About Author

1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!