POCO PARA PERDER

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Con el entrenador que más Ligas ha ganado en aquel país. Con un plantel muy joven que más que al presente, mira al futuro. Con sólo dos futbolistas que actúan en el exterior. Con apenas una victoria en sus últimas siete presentaciones en Copa América. Así llega Bolivia al certamen que se disputará en Brasil, y en el que deberá abrir su participación, justamente, ante el conjunto anfitrión. Las expectativas no son altas pero los partidos hay que jugarlos, y los dirigidos por Eduardo Villegas intentarán hacer valer sus armas.

Villegas, quien asumió recién a principios de este año, no puede jactarse de contar con mucho tiempo de trabajo. Tampoco de triunfos al frente del Seleccionado: de los cuatro amistosos disputados en este lapso, Bolivia apenas rescató un empate 2-2 ante Nicaragua. No obstante, en dichos encuentros pudieron apreciarse algunas de las intenciones del entrenador multicampeón con The Strongest: un equipo que priorice la defensa de los espacios en campo propio, por lo general con dos líneas de cuatro bien marcadas. La juventud con la que cuenta puede permitirle al conjunto boliviano equiparar una diferencia importante de ritmo con selecciones de mayor jerarquía.

El volante Alejandro Chumacero es uno de los futbolistas que mejor encaja con la idea de ritmo. A sus 28 años, cuenta con experiencia en torneos internacionales y es uno de los dos que actúa en el exterior, más precisamente en el Puebla de México. De mucha energía y despliegue, Chumacero puede actuar en una de las bandas -habitualmente la derecha- pero también formar parte de un doble pivote, como centrocampista más adelantado. Su remate desde media distancia es una vía al gol más que interesante, en un equipo sin demasiados mecanismos para llevar a cabo ataques posicionales. De la incomodidad que Bolivia pueda generar en su rival, a través de repliegues efectivos o presiones a los volantes rivales, saldrán las posibilidades que el conjunto verde tendrá para puntuar en Copa América.

Por otro lado, Villegas acostumba a utilizar un centrodelantero referencia y un punta más móvil por detrás o en uno de los costados. Marcelo Martins será la referencia y mayor esperanza goleadora. Con experiencia, potencia y rodaje internacional -es el otro que actúa en el exterior-, el nueve boliviano tendrá que hacerse fuerte en los duelos individuales ante los centrales para ser una herramienta que de sentido al juego directo y le permita al equipo ganar metros con mayor facilidad. Es uno de los pocos que, a priori, cuenta con un lugar asegurado entre los once, pero necesitará que el equipo pueda brindarle complementos para no estar obligado a autoabastecerse todo el tiempo. Lo que está claro es que esto resultará difícil en principio, ya que Bolivia necesita, antes que nada, hacerse fuerte atrás, transmitir seguridad en duelos defensivos, evitar frecuentes intervenciones de su arquero Carlos Lampe, interrumpir los caminos de su rival y ver, llegado el momento, qué posibilidades reales hay de soñar con los Cuartos de Final.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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