CUESTIÓN DE ESPACIOS

0

La clasificación en la Copa Libertadores y el reciente triunfo auspicioso ante Patronato en Paraná, mostraron una cara de Boca: serio, competitivo, firme en sus convicciones y forma de jugar. Cualquier manual indica que, con 10 días de trabajo, se puede profundizar lo bueno y reducir el margen de error a algo cercano al mínimo. Pero a contramano de lógicas, Boca reincidió en viejos vicios a la hora de enfrentar a Almagro por Copa Argentina: equipo largo sin unión entre las líneas y cambiando para no cambiar.

El esperado debut de Daniele De Rossi en el cuadro de La Ribera cumplió, con creces, con todas las expectativas que había sobre él. Mostró la rispidez característica para la marca, una capacidad de liderazgo que se impone ante las barreras del idioma e, incluso, convirtió con un cabezazo certero ante la expectante mirada de Christian Limousin. Todo se desarrollaba según el guión de una película de Hollywood donde el visitante foráneo se afianza en tierra desconocida, hasta que Boca introdujo la cuota de suspenso que aún no puede extirpar de su ADN.

Tras un primer tiempo donde el conjunto de Gustavo Alfaro pudo imponer condiciones con un gran Frank Fabra en tándem con Alexis Mac Allister, bajó el ritmo del partido y permitió a que Almagro diera el presente. Sin reflejos para el ajuste, Alfaro modificó pieza por pieza, con Tevez y Hurtado y ya sea por elección u omisión, la mitad de la cancha se transformó en una estancia. La falta de competencia de De Rossi lo llevó a refugiarse más entre los centrales y sin su sostén para la presión alta, Boca perdió el terreno. Almagro, desde los pies de José Méndez en la banda, aprovechó al máximo todos los espacios que dejó Boca y tuvo varios embates contra el arco de Marcos Díaz, que sufrió la falta de timing ante la magra competencia en este año.

La imagen más clara de mala cobertura de espacios de Boca fue el pelotazo cruzado de Nicolás Arrechea previo al gol: Lisandro López cubriendo a Agustín Coscia en banda, Jorman Campuzano sin relevar el envío y Junior Alonso entre cerrar y cubrir la espalda del colombiano Fabra. Fue el colmo del descalabro. Empató Juan Manuel Martínez haciendo honor a la clásica “ley del ex” y se hizo justicia en el marcador. Luego, la fantástica actuación de Limousin y, en contraposición, la mala ejecución de los jugadores xeneizes, culminó la merecida victoria para el conjunto de José Ingenieros. Boca vislumbra un problema recurrente: dónde disputar los partidos. Plantel y cuerpo técnico repiten que la intención es subir líneas y presionar alto. La cuestión es si tiene los jugadores idóneos para realizarlo. El mejor partido de la Era Alfaro fue ante Athletico Paranaense, donde tomó una postura más cautelosa. Quizás ese sea el camino: fortalecer cualidades defensivas, formar un bloque sólido. Al menos mientras que otras estrategias logren ser pulidas. La inacabable teoría de la manta corta aparece una vez más para ejemplificar este Boca de Alfaro.

 

Share.

About Author

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!