DEMASIADA DIFERENCIA

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Boca goleó por 6-0 a Alvarado de Mar del Plata por los 32avos de final de la Copa Argentina, en un partido en el que quedó expuesta rápidamente la diferencia de jerarquía entre ambos equipos. Con goles de Lisandro Magallán, Ramón Ábila, Pablo Pérez (x2), Paolo Goltz y Carlos Tevez, el Xeneize tuvo una noche muy tranquila y se enfrentará a San Martín de Tucumán en la próxima ronda.

La novedad para este semestre es que Guillermo Barros Schelotto parece haber adoptado de forma definitiva el 4-2-3-1 como esquema base. La llegada de Mauro Zárate, que hoy está por encima de Tevez en la consideración, hace que Boca cuente con múltiples variantes en ataque, y el técnico quiere incluir la máxima cantidad posible. Así, todavía sin Fernando Gago, el doble cinco lo conforman Wilmar Barrios y Pablo Pérez, quien debe adaptarse a la nueva función.

Boca tuvo la ventaja de encontrar el gol rápido, mediante un rebote bien aprovechado por Magallán, y el partido se le hizo mucho más fácil. El equipo controlaba la posesión y tocaba de lado a lado de forma lenta, hasta que la agarraba Zárate y rompía con gambetas que terminaban en una habilitación o en un remate al arco. Esa parecía ser la fórmula principal del Xeneize, que también intentaba buscar mucho a Cristian Pavón por los costados. Tanto él como Edwin Cardona fueron rotando de banda y el colombiano se tiraba al medio para crear juego y no quedar aislado en la izquierda, como le pasó en algunas ocasiones de la temporada anterior.

Pablo Pérez, quien debía ser el eje de distribución del equipo, empezó algo impreciso, pero cuando logró meterse en el partido, fue muy importante gracias a su movilidad y llegada al arco contrario, algo que se había intentado en algunos momentos del ciclo de Guillermo pero que últimamente no se venía viendo. Luego del gol de Wanchope con asistencia de Pavón cuando Boca parecía haber perdido el dominio, el ex Newell’s convirtió dos veces, con algo de fortuna, y puso el 4-0. Alvarado dejaba cada vez más espacios y Boca intentaba aprovecharlos con pases filtrados de Zárate -de buena actuación-, Cardona o Pérez para Pavón o Ábila. El equipo marplatense intentaba ser directo, pero salvo algunos desbordes por el lado de Emmanuel Mas, no creó peligro ya que su organizador, Cristian Canuhé, entró poco en juego y la defensa rival se mostró firme.

El segundo tiempo no fue demasiado diferente, y con el paso de los minutos Boca se fue relajando y pensando más en los partidos que se le vienen. Goltz marcó el quinto de pelota parada y Guillermo decidió mover el banco: entró Nahitán Nández, quien ratificó la apuesta del técnico de que los volantes busquen pisar el área rival ya que lo hizo constantemente. Luego, hubo otros dos cambios que permiten sacar algunas conclusiones. Por un lado, debutó Sebastián Villa y tuvo un gran partido. El colombiano desbordó constantemente por la derecha, demostró toda su habilidad, y hasta generó un penal. Aunque el Mellizo lo puso por Pavón, no parece descabellado que ambos jueguen juntos, volviendo a usar dos extremos clásicos como no hacía Boca desde que se fue Ricardo Centurión. De esa forma, ya no se dependería únicamente de los desbordes de Pavón, a quien los rivales cada vez marcan más. Por otro lado, entró Carlos Tevez y convirtió: aunque corre desde atrás, el equipo tiene triple competencia y el ex Juventus sigue siendo un jugador muy importante, que seguramente tendrá mucha participación en los segundos tiempos. Jugó de nueve pero cuando se tiró atrás o a los costados, Zárate ocupó esa posición, replicando el rol que cumplió en algunos partidos en Vélez. Incluso en una ocasión pudieron combinarse bien y lograr quedar mano a mano.

Si bien el rival obviamente no es medida, Boca hizo lo que tenía que hacer y demostró las diferencias de categoría, lo que no siempre se logra en la Copa Argentina. El equipo tuvo las mismas intenciones que el semestre pasado, en cuanto a la búsqueda de juego por abajo y la verticalidad por las bandas, buscando sumarles más movilidad a los extremos y que los volantes ataquen el espacio. Una de las dudas sobre el nuevo esquema era si el equipo no quedaría algo descompensado en el mediocampo, ya que Barrios es el único que se destaca en la marca, y sobre eso todavía no se puede sacar ninguna conclusión porque Alvarado prácticamente no atacó. Sí se puede rescatar la seguridad que mostraron el cuestionado Agustín Rossi y los centrales -que encima lograron convertir después de mucho tiempo-, los grandes debuts de Zárate y de Villa y la ratificación de los buenos niveles de los delanteros. A la espera de jugadores importantes como Darío Benedetto, Fernando Gago, Carlos Izquierdoz y Esteban Andrada, queda claro que hay un excelente plantel y que si esta vez Guillermo sí acierta y logra un buen funcionamiento, se puede soñar con grandes cosas.

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