Boca recuperó viejas virtudes.

RECUPERANDO VIEJAS VIRTUDES

Con algunas claves del mejor Boca de Guillermo, como la movilidad y explosión en ataque, los volantes y laterales llegando, el juego directo, los pases entre líneas y el gran nivel de los delanteros, Boca venció a San Martín de San Juan por 4-2 y sumó confianza luego de algunos partidos con dudas. El mal partido en defensa fue lo único negativo de la tarde en La Bombonera.

A pesar del deslucido juego que había mostrado Boca ante Banfield, Guillermo se inclinó por mantener el once y el 4-3-3, con Emanuel Reynoso de interior izquierdo y Carlos Tevez de nueve. Néstor Gorosito, por su parte, utilizó un 4-4-2 y en la semana expresó que no iba a cambiar su idea de juego por el rival y que se le iba a plantar de igual a igual al puntero. Y así fue: San Martín de San Juan intentó hacer lo que quería su técnico en cuanto a pararse adelante, presionar y tocar en campo rival, pero el problema fue que su defensa quedaba muy abierta en la salida y eso le dio facilidades a Boca, que las aprovechó al máximo: a los ocho minutos ya se había puesto 2-0, gracias a una buena jugada colectiva entre Reynoso y Edwin Cardona que culminó Tevez, y a un gran pase del ex Juventus que definió Cristian Pavón. Al igual que ante Banfield, el Xeneize salió con mucha intensidad y buen juego, y logró la ventaja rápido. Solo quedaba saber si esta vez lo iba a poder mantener. El gol de Álvaro Fernández tras una nueva mala marca en zona en una pelota parada lo obligó a no relajarse.

Aunque no fue sostenido, Boca dominó en casi todo el partido y logró lastimar con facilidad a la floja defensa del visitante. La llave era simple: cuando Tevez bajaba unos metros y recibía, descolocaba a los centrales Matías Escudero y Leandro Vega, que quedaban a mitad de camino. Ahí se generaban los espacios para que entraran Pavón, Cardona o Nahitan Nández, y el equipo llegaba con mucha gente. Leonardo Jara y Reynoso, que fue intermitente pero tuvo algunas buenas acciones, fueron importantes para filtrarle esos pases al Apache. La otra forma que tenía el equipo para llegar era mediante desbordes de Pavón por derecha, que le ganó constantemente al lateral Luis Olivera. Si la pelota iba a la izquierda, Reynoso intentaba juntarse con Cardona y explotar las subidas de Frank Fabra. La movilidad y los pases en velocidad permitían que, si bien no siempre saliera lo planeado, se crearan varias chances de gol. Luis Ardente y un par de malas definiciones evitaron que la ventaja fuera mayor.

De todos modos, no siempre tuvo la pelota el local y San Martín también hizo lo suyo. Presionaba la salida e intentaba recuperar lejos de su arco. Cuando lo lograba, tocaba con paciencia hasta encontrar los espacios. Gonzalo Prósperi hacía un movimiento interesante al jugar adelantado y cerrarse: Álvaro Fernández cubría su posición como lateral derecho y alguno de los otros volantes se abría para generar el espacio. Otro recurso con el que logró inquietar fue con los pases al peligroso Claudio Paul Spinelli, que al igual que Tevez, se retrasaba y hacía que un muy flojo Paolo Goltz perdiera seguido. Wilmar Barrios, si bien sigue siendo importante, ya no está pudiendo recuperar tanto como lo hacía en su mejor momento y eso hace que el rival pueda jugar más cómodo. Además, había muchos metros entre él y los defensores, que no están acostumbrados a jugar adelantados.

El segundo tiempo fue parecido. Boca siguió llegando fácil y estuvo cerca del tercero. Creció la tarea de Cardona, que desequilibró mucho por la izquierda. A su vez, el mediocampo tuvo algunas imprecisiones y además le empezó a costar más recuperar. Las transiciones rápidas de San Martín siguieron complicando a la defensa local. En una de ellas, Rossi se lució y le tapó el mano a mano al ingresado Maximiliano Rodríguez, luego de que Lisandro Magallán y Goltz salieran a destiempo. Pero Pavón se hizo clave en el retroceso cuando el equipo parecía cansado, y como si fuera poco, le sirvió el tercer gol a Nández tras otro buen pase de Tevez.

A partir de ahí, crecieron todavía más los espacios para Boca. Cardona y Tevez jugaban muy cómodos y este último pudo haber aumentado la ventaja en más de una ocasión. San Martín siguió intentando, pero chocó varias veces contra Magallán, quien se hizo cargo de la marca al centrodelantero y corrigió a su errático compañero de zaga. Sin embargo, cuando la historia parecía sentenciada, el también ingresado Claudio Mosca entró gambeteando al área y habilitó a Spinelli, que se desmarcó bien de Goltz y puso el 3-2. El susto duró poco, ya que Fabra lanzó un muy preciso pase de 40 metros y Ramón Ábila, que había entrado recién por Tevez, pudo debutar en la red con la camiseta de Boca. El 4-2 final no dejó lugar a dudas.

Es importante que el equipo haya recuperado la memoria, volviendo a desplegar un buen juego y generando muchas chances de gol. Tevez, Pavón y Cardona volvieron a tener un excelente nivel, pero esta vez se respaldó desde lo colectivo, lo que es una gran noticia de cara al debut por la Copa Libertadores. Nández es importante por su dinámica y su llegada al área rival pero debe serenarse cuando tiene la pelota, mientras que Reynoso de a poco se acopla al equipo. En algunos momentos de los partidos el equipo sigue sin dominar, y ahí sufre ya que no hay un buen funcionamiento defensivo. Las flojas marcas en zona en las pelotas paradas en contra es el otro ítem a corregir, pero sin dudas en este partido predominó lo positivo y Guillermo se habrá ido satisfecho.