CONTUNDENCIA CLAVE

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El traspié en Brasil obligaba a Boca a la recuperación inmediata en la Copa Libertadores. La goleada por 4-0 ante Jorge Wilstermann trae la tranquilidad que necesitaba el equipo de Gustavo Alfaro en vistas de mejorar el rendimiento colectivo. La contundencia total de Boca marca una realidad: no necesita elaborar demasiado ni jugar bien para crear ocasiones de gol ante rivales, a priori, inferiores. Sin embargo, en vísperas de futuros choques ante rivales de fuste, deberá corregir algunas facetas del juego.

En el inicio del partido, llamativamente, el conjunto boliviano tuvo facilidades para manejar la pelota en campo rival. Es que la presión de Boca no contó con la intensidad necesaria, y por características de sus defensores, estos acostumbran al repliegue. Sin una coordinación acorde, estos movimientos, como sucedió en Brasil la semana pasada, tienden a dejar al equipo demasiado largo y no es el camino ideal para las características de mediocampo que tiene Boca. Así y todo, el Xeneize dispuso de algunas posibilidades de gol netas -incluído un penal fallado por Darío Benedetto- porque su rival tiene muchas falencias en el manejo de la pelota, y con Emanuel Reynoso para asistir y romper líneas, las transiciones fueron bastante rápidas para el conjunto de Alfaro.

Boca adopta el 4-4-2, tanto como para defender como para atacar, y no sale del libreto. Villa queda muy atrás para iniciar los ataques francos al lateral izquierdo.

Con el 4-4-2 como esquema madre e inamovible, Boca tiende a la centralización de sus ataques, y más cuando Reynoso se cierra para buscar asociaciones en corto. Por un lado, si las asociaciones son buenas, los ataques pueden llegar a buen puerto. Pero si el toque se vuelve algo cancino, el equipo requiere otras variantes, y con Sebastián Villa haciendo toda la banda derecha, en reiteradas ocasiones el equipo carece de sorpresa. El bajo nivel del primer tiempo se contrastó con la garra y la enjundia de Nahitan Nandez y de Julio Buffarini, que en una trepada por izquierda asistió a Reynoso para abrir el marcador, en una jugada que muestra a las claras la voluntad de “Bebelo” por agregarle nuevas variantes a su juego.

El segundo tiempo tuvo un poco más de juego. Wilstermann en desventaja no tuvo la rebeldía para intentar la remontada y Boca se asentó en la mitad. Reynoso continuó en buen nivel y Darío Benedetto, con otro penal, pudo sacarse la espina y gritar un gol después de un largo letargo. El ingreso fulgurante de Mauro Zárate, con dos goles, puso cifras definitivas a un partido que arrancó complicado, y la contundencia del Boca de Alfaro pudo destrabar de buena manera.

Algunos interrogantes: ¿Para qué, en La Bombonera, Boca resigna la presión alta y opta por el repligue ante un equipo sin demasiadas armas para lastimarlo? ¿Puede ser una variante el 4-3-3 por las características de este equipo? Las características de los volantes titulares no parecen las de un equipo diseñado para contragolpear, ya que Villa es el único con características de velocidad. Sacar del arcón de los recuerdos el 4-3-3 utilizado por Guillermo Barros Schelotto para potenciar las individualidades y el colectivo puede ser una variante a utilizar, y mas ante equipos débiles que la presión alta debe ser una constante. Mucho por mejorar.

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