CAMBIAR PARA GANAR

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Boca goleó por 3-0 a Vélez, en lo que fue su mejor actuación en lo poco que va del semestre. Guillermo Barros Schelotto hizo un planteo distinto, acorde al partido y al rival: apostó por proteger más a la defensa, robar y presionar mucho en la mitad de cancha con Nahitán Nández y Wilmar Barrios e intentar un juego directo para aprovechar los espacios que dejaba el equipo de Heinze. Le salió a la perfección.

Ya desde la formación se podía notar que el planteo no iba a ser el que se venía viendo, con un 4-2-3-1 en el que Nández y Barrios eran los únicos volantes, sin Pablo Pérez y Fernando Gago en el equipo. Boca estuvo muy metido desde el principio y jugó el primer tiempo con muchísima intensidad, siendo un equipo corto y presionando a Vélez para que no pudiera desarrollar su juego. El doble cinco quitó una gran cantidad de pelotas y buscó dársela rápido a alguno de los cuatro delanteros. Cuando se lograba sortear esa línea de presión, los espacios aparecían, ya que el Fortín jugó con la defensa adelantada y quedó mal parado en muchas ocasiones. Carlos Tevez logró ponerse de frente al arco como más le gusta y comandar los contraataques, Ramón Ábila fue importante aguantando y descargando y Edwin Cardona esta vez tuvo funciones más creativas, tirándose al medio para armar juego. Por su parte, Cristian Pavón tuvo una gran noche. Fue un partido ideal para él ya que dispuso de muchos metros para correr sin oposición, y pudo abrir el partido en una maniobra de ese estilo tras una buena asistencia de Wanchope. Luego de eso, hubo más espacios para contraatacar y otra vez el 7, en esta ocasión por la izquierda, generó otro gol, con Tevez fabricando un penal que Cardona transformó en el 2-0.

No es común ver a un rival teniendo tanto la pelota en La Bombonera. Vélez terminó con un 63% de posesión, pero esto no se tradujo en situaciones de gol. En el primer tiempo, solo contó con un cabezazo de Luis Abram sobre el final y con remates de afuera que no tuvieron peligro. La manejó con criterio, moviéndola a lo ancho e intentando bajarle el ritmo al partido. Sin embargo, Barrios y Nández protegieron de forma eficaz a la defensa, que estuvo firme y ganó casi siempre. El visitante llegó bien hasta el área pero ahí careció de presencia, lo que lo hizo perder profundidad. Además, su figura, El Monito Vargas, jugó muy sobre el sector izquierdo y participó poco del juego. Por el contrario, el que más intentó fue Agustín Bouzat, sobre la derecha.

En el segundo tiempo, el local cambió la postura. Ya con el trabajo y el desgaste hechos, se retrasó todavía más y optó por dejar de presionar tanto y permitir que el rival siguiera manejando la pelota. Y tuvo éxito, ya que salvo en los primeros minutos, cuando el equipo de Heinze salió decidido a descontar y pudo haberlo hecho con buenos remates de Gastón Giménez y de Jonathan Ramis, no sufrió demasiado. Vélez siguió con problemas para desequilibrar y como le había pasado ante Banfield, fue un equipo inofensivo y estático, aunque esta vez Rodrigo Salinas no pudo solucionarlo. La defensa de Boca tuvo un gran partido y en particular Paolo Goltz, que venía de una muy floja actuación contra Libertad. Además, Esteban Andrada brindó seguridad. Para colmo, hubo cada vez más espacios, y los ingresados Darío Benedetto -recibió una ovación en su vuelta a La Bombonera y estuvo a punto de meter un golazo- y Sebastián Villa los aprovecharon muy bien, con el primero asistiendo al segundo para sellar el 3-0.

Boca necesitaba una actuación así luego de haber bajado notoriamente su nivel. Es bueno que hayan aparecido variantes no solo en cuanto a nombres sino también en el planteo de Guillermo, que leyó muy bien lo que pedía el partido y esta vez acertó, cambiando una búsqueda por tener la posesión que no venía funcionando por un juego más directo. Nahitán Nández parece mejor rendir como doble cinco, con menos responsabilidades creativas, aunque es probable que el equipo no pueda repetir esta postura contragolpeadora ante rivales que se replieguen más y le dejen la pelota. Otra noticia positiva fue la mejoría defensiva después de los errores ante Libertad. Andrada ya parece ser una garantía y Lucas Olaza está haciendo méritos para ser el lateral izquierdo titular, mientras que Wilmar Barrios y Cristian Pavón siguen ratificando que el fútbol argentino les queda chico.

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