DEPORTIVO PAVÓN

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Sin jugar bien y en un partido que se le complicó más de lo previsto, Boca venció por 2-0 a Unión en La Bombonera y se encaminó hacia el campeonato. Ganará la Superliga si saca un punto de los seis restantes. Los dos goles fueron de Ramón Ábila pero la figura volvió a ser Cristian Pavón, quien protagonizó todos los ataques y sostuvo al equipo en su peor momento.

El primer tiempo de Boca no fue para nada bueno. El equipo estuvo muy impreciso y casi nunca pudo asociarse para hilvanar jugadas colectivas ni generar peligro. Por momentos fue superior, pero fueron más apariciones fugaces que un dominio sostenido. Unión presionó la salida y estuvo bastante ordenado, logrando neutralizar al local.

El esquema fue un 4-2-3-1, con Pablo Pérez intentando ser eje del equipo, pero sufriendo la misma imprecisión de los últimos partidos. Emanuel Reynoso jugó prácticamente como un extremo derecho, lo que le hizo perder panorama y participar menos de las posesiones. En algunas ocasiones se cerraba y liberaba el carril para Julio Buffarini, quien tuvo bastantes espacios pero terminó mal la mayoría de las acciones. Carlos Tevez se movió como mediapunta, puesto que mejor le sienta según sus propias palabras: al principio pudo recibir detrás de los volantes rivales y cambiar bien de frente, pero le duró muy poco, ya que luego se fue desinflando e influyó poco. Por su parte, Cristian Pavón desequilibró mucho por la banda izquierda y casi abre el partido con un remate desde afuera.

Sin embargo, al equipo de Guillermo le duraba muy poco la pelota ya que se veía obligado a jugar en largo, y Ábila perdió más de lo que ganó por arriba. Así, Unión logró cumplir con éxito la mitad del plan de Leonardo Madelón. En cuanto a los contraataques, la idea era salir rápido por las bandas mediante Diego Zabala y Franco Fragapane. En algunas ocasiones pudieron ganarle la espalda a los laterales xeneizes, pero terminaron mal las jugadas y el equipo tenía muy poca profundidad. A pesar de eso, casi se pone en ventaja al final del primer tiempo tras un error de Frank Fabra, pero Agustín Rossi detuvo bien el remate de Fragapane. Boca volvió a demostrar que no es un equipo fiable defensivamente.

El segundo tiempo fue bastante diferente. Guillermo modificó el esquema a un 4-3-1-2, con Pavón pasando a la banda derecha para acompañar más a Buffarini, y Reynoso más centralizado. Esto también provocó que Pablo Pérez pudiera soltarse más. El equipo salió a atacar con mucha decisión y Pavón encontró espacios para desbordar constantemente al lateral izquierdo Luciano Balbi. Apenas empezados los segundos 45 minutos, asistió a Ábila, pero este lo desperdició. El Xeneize metió en su propio arco a Unión, que no tuvo otra opción que replegarse. Ingresó Gonzalo Maroni por Tevez -quien se veía cansado y ya no estaba aportando demasiado- para buscar más velocidad y desequilibrio individual. El juvenil tuvo algunos arranques interesantes, pero luego se contagió del resto y se fue cayendo. La defensa tatengue estaba muy firme rechazando los centros que venían desde la derecha, y Boca necesitaba terminar mejor los ataques.

Al no llegar el gol, el local perdió ese empuje del inicio y se diluyó ese tramo de superioridad. Hubo varios minutos en los que Unión se agrandó, logró salir de su área y complicó con algunos centros a Franco Soldano. Boca volvió a estar impreciso y además empezó a dejar muchos espacios, lo que provocó que Zabala tuviera una chance muy clara al aparecer solo por la zona de Buffarini, pero Rossi volvió a responder muy bien. Guillermo se dio cuenta de que Boca ya no dominaba el partido y volvió a mover el banco, esta vez con la entrada de Junior Benítez por Reynoso, con el objetivo de abrir más la cancha y tener otra alternativa a Pavón. Pero el 7 siempre es la llave de los ataques xeneizes y esta vez no fue la excepción: luego de un buen pase de Pablo Pérez, le sirvió el gol a Wanchope, quien esta vez sí aprovechó la oportunidad. La transición fue rápida y se aprovechó muy bien que el rival estaba jugando más adelantado. El 1-0 generó mucho desahogo en el local, ya que no estaba encontrando los caminos y el gol prácticamente aseguraba el campeonato. Unión tuvo pocas ideas para ir a buscarlo y los últimos minutos transcurrieron sin mayores complicaciones. Al final, con el visitante lanzado en ataque, el equipo volvió a salir rápido y logró liquidar el partido. Ábila metió su doblete, con una gran definición y luego de otra asistencia de Pavón, quien se fue ovacionado.

Por primera vez, el liderato de Boca pareció estar en riesgo, y esta victoria fue clave para liquidarlo y disipar esas dudas. El buen juego que se vio en otros momentos del ciclo sigue sin aparecer, y a esta altura ya parece una utopía volver a verlo, por lo menos en este semestre. Pavón salvó de nuevo a un equipo que no tiene otras formas de desnivelar y depende en demasía de sus desbordes. Rossi, quien necesitaba un partido así para ganar confianza, y Wanchope, que demostró que jugar con un nueve clásico a veces puede servir para generar más riesgo cuando no se juega tan bien, fueron los otros puntos altos. Santiago Vergini levantó el nivel en los últimos partidos, pero el resto de la defensa sigue dando mucha inseguridad. Tevez y Pérez continúan con la mala racha y además, como a muchos otros jugadores, se los ve mal físicamente debido a la seguidilla de partidos. El miércoles tendrán la chance de terminar esta historia contra Gimnasia, para luego enfocarse en el partido clave del miércoles 16 ante Alianza Lima por Copa Libertadores.

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