RETROCEDIÓ UN PASO

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Boca arriesgó a sus titulares ante Defensa y Justicia en La Bombonera, pero perdió 2-1 y luego de la muy buena actuación ante Junior de Barranquilla, retrocedió un paso, ya que volvió a mostrar fallas tanto en la creación como en el aspecto defensivo. Los problemas fueron similares a los de los últimos partidos por la Superliga, pero esta vez no se disimularon con un gol sobre la hora ni por fallas del rival en la definición.

Ya a los cuatro minutos se intuía que no iba a ser una buena noche de los defensores xeneizes, ya que Nicolás Fernández fijó a los centrales luego de un buen pase de Nahuel Molina y tras el error de Lisandro Magallán, le sirvió el 1-0 a Fernando Márquez. Boca no se mostró paciente para empatarlo y estuvo muy impreciso. Emanuel Reynoso intentó crear juego, pero además de que no se destacó, Edwin Cardona -el otro creativo del equipo- estuvo muy lejos, en la izquierda y sin demasiada participación. Nahitán Nández, el otro interior -Pablo Pérez debía cumplir una fecha de suspensión-, otra vez demostró que es un volante más de dinámica que de juego y no ayudó demasiado en esa función. Julio Buffarini también tuvo un muy mal partido por lo que tampoco había claridad desde el lateral. Boca tuvo mucho la pelota, pero la mayor parte del tiempo la manejaban los defensores y no había asociaciones. Así, dependía en demasía de Cristian Pavón, quien luego de un buen pase de Cardona, centró para Walter Bou y este puso el 1-1 tras un desvío en Dylan Gissi, en la única ocasión de gol que tuvo Boca en la primera mitad.

El 4-3-3 que paró Juan Pablo Vojvoda fue efectivo tanto en defensa como en ataque. Cuando la tenía el local, se encontraba con los once rivales atrás de la pelota, y con una presión constante que lo hacía salir jugando con incomodidad; de hecho, así se generó un tiro libre indirecto dentro del área que pudo ser el segundo del Halcón. Defensa y Justicia recuperaba en su propio campo, salía rápido para aprovechar los espacios de Boca, y cuando veía que la defensa estaba acomodada, tocaba en corto y buscaba sacar de su lugar a Wilmar Barrios. No se fue ganando al descanso solo por falta de contundencia, ya que con muy poco le hizo daño a la muy insegura defensa del equipo de Guillermo Barros Schelotto, que dudaba ante cada envío largo.

Luego de unos primeros minutos del segundo tiempo en los que Boca siguió errático, hubo un pequeño tramo en el que logró encontrar mal parado al rival y tuvo las mejores chances. Ante esto, el visitante se retrasó y empezó a jugar más en largo, pero Márquez estaba muy solo y perdía de arriba con Paolo Goltz. Por eso el local, aunque no tenía tantas ideas, estaba más cerca del área rival. Vojvoda tomó nota y movió fichas: ingresaron Adrián Cubas, más defensivo que Franco Cristaldo, y Juan Kaprof, que se paró decididamente en la zona de Barrios y le generó problemas. El Xeneize siguió impreciso y Guillermo decidió meter a Gonzalo Maroni, pero extrañamente dejó a Nández en cancha y sacó a Reynoso, que no estaba jugando bien pero tenía características más necesarias para ese momento del partido.

Unos minutos después, Magallán cometió otro error grosero -similar al recordado de Rodrigo Bentancur ante San Lorenzo- y le sirvió su segundo tanto al Cuqui Márquez. Defensa se encontró con otro gol cuando más lejos estaba y supo aprovechar bien el regalo. Tuvo espacios para liquidarlo de contraataque y no lo hizo, pero sí se defendió bien y por eso mantuvo la ventaja. En Boca, Maroni se hizo cargo de los ataques parado como interior izquierdo; gambeteó bastante, pero recibió poca ayuda y por eso las jugadas no prosperaron. Cardona siguió sin influir más allá de algunos intentos, y a Pavón no le quedó otra que apostar a la jugada individual. Nández y Wanchope tuvieron sus chances claras, pero en esta ocasión no llegó el gol agónico.

La derrota no es grave porque se logró un buen margen y la punta no está en duda, aunque ahora no se puede fallar en la próxima fecha ante Independiente. La apuesta de Guillermo de poner titulares salió mal por partida doble: no solo llegarán cansados al partido con Palmeiras sin lograr beneficio alguno, sino que muchos jugadores bajaron notoriamente el nivel por el cansancio. Se evidenció la falta de juego vista en los últimos partidos del campeonato y el rival expuso las enormes limitaciones defensivas, agudizadas por un pésimo partido de Magallán. Tanto él como Goltz y Agustín Rossi vienen transmitiendo mucha inseguridad. Además, los laterales juegan muy adelantados, pero aportan poco en ataque y hacen que los centrales deban cumplir tareas para los que no están capacitados, como marcar con muchos espacios. Por último, además del eterno problema en la pelota parada, el otro déficit fue intentar salir jugando por abajo excesivamente cuando no se podía por la presión rival. El partido contra Junior había dejado la sensación de la vuelta al buen funcionamiento, pero ante Defensa y Justicia el equipo retrocedió un paso.

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