VICTORIA SIN BRILLO

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Boca tuvo un partido flojo pero le alcanzó para conseguir la victoria por 1-0 a Temperley en La Bombonera y sacarle siete puntos al escolta Talleres.

Sin Pablo Pérez, Guillermo Barros Schelotto volvió a apostar por poner a Carlos Tevez detrás de un centrodelantero, Walter Bou. Sin embargo, ante los problemas de circulación que venía teniendo Boca, esta vez apostó por un 4-3-1-2 con Edwin Cardona como interior izquierdo, para que le diera más juego al equipo, y no por Emanuel Reynoso. Por su parte, Gastón Esmerado paró un 4-4-2, buscando que Temperley fuera compacto, ordenado y no dejara espacios.

Al Xeneize le costó mucho generar juego y situaciones de riesgo. El equipo era previsible y estático. Solo cuando Cardona agarraba la pelota se arriesgaba un poco, aunque no sucedió mucho. Lo usual era que se moviera el balón a lo ancho, pero el rival marcaba bien y no había desequilibrio individual. El colombiano también era el que más buscaba entre líneas a Tevez, sin embargo, este estuvo muy rodeado por defensores celestes. Por momentos debía tirarse a los costados, pero tocó poco la pelota y las veces que lo hizo, decidió mal o estuvo impreciso. Pavón tampoco encontraba espacios y así, Boca no tuvo chances en los primeros 30 minutos. Además, Temperley presionaba bien y corría mucho, por lo que la salida tampoco era muy clara. Y cuando recuperaba, el conjunto visitante manejaba bien la pelota y lograba hacer varios pases seguidos. Incluso pudo lastimar por el lado de Leonardo Jara y Paolo Goltz gracias a los desbordes punzantes de Matías Orihuela, pero Agustín Rossi respondió bien. A partir de los últimos minutos de la primera mitad, Boca empezó a llegar con más claridad pero sobre todo con empuje. Temperley no logró mantener la intensidad para presionar arriba, y su cansancio lo hizo retrasarse. Bou y Pavón (tras un magnífico pase de Jara) pudieron abrir el marcador, pero definieron mal.

El segundo tiempo empezó de la misma manera, con el visitante metido definitivamente en su área y el local peloteándolo. Seguía sin tener posesiones claras pero al jugar tan cerca del arco rival, llegaba fácil. Y a los 15 minutos, se abrió el partido con una jugada curiosa: Fabra tiró un centro que tocó el palo izquierdo y entró. El 1-0 le dio mucha más tranquilidad y paciencia a Boca, y obligó a adelantarse al Gasolero. Cuando el local tenía la pelota y su rival estaba bien parado, alargaba las posesiones y la movía esperando que se abriera la defensa. Y cuando Temperley se adelantaba y Boca recuperaba, salía muy rápido para aprovechar los espacios de contraataque. Así, Pavón pudo desbordar muchas veces por derecha, aunque no estuvo fino en las ejecuciones.

A Temperley le costaba mucho profundizar más allá de tres cuartos de cancha. Llegaba hasta ahí sin mayores dificultades, pero luego se nublaba. Intentó sin éxito con centros y pelotazos y probó poco de media distancia. Boca jugaba más retrasado que en el primer tiempo, por lo que ya no dejaba tantos espacios por la banda derecha, y tampoco quedaba mal parado en el mediocampo. El local seguía llegando y Ramón Ábila (ingresó por Bou) tuvo una inmejorable ocasión, pero la pelota dio en el palo. Luego, Tevez generó un penal dudoso, pero Josué Ayala se lo tapó muy bien. Sobre el final del partido, Boca se retrasaba cada vez más y Temperley jugaba cerca del área de Rossi. Entró Julio Buffarini por Tevez, lo que mostró la intención de Guillermo de que el equipo se replegara. En ese tramo, el visitante sí pudo haberlo empatado: un zurdazo de Leonardo Di Lorenzo se fue muy cerca y un minuto después, Magallán calculó mal y el recién ingresado Ezequiel Montagna quedó solo, pero Fabra estuvo rápido y le ahogó el grito.

Siempre es una buena noticia quedarse con la victoria sin jugar tan bien, pero desde lo futbolístico, a Boca este partido le deja poco y nada. No se lleva cosas positivas más allá de las buenas actuaciones de Rossi y Fabra. Al equipo de Guillermo le sigue costando mucho generar juego y continúa dependiendo en demasía de Cardona y Pavón: si ellos no rinden, el equipo llega poco. Le sacó varios puntos en el torneo a sus perseguidores ya que ha ganado muchos partidos gracias a la jerarquía de sus jugadores, pero no así desde lo táctico o colectivo, sobre todo desde la lesión de Fernando Gago. Sería bueno que el gran margen de ventaja que logró en la Superliga fuera aprovechado para corregir errores y probar nuevas variantes, de juego o de nombres.

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