UN EQUIPO DE JUGADAS

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Boca venció 1-0 a Talleres con gol de Cristian Pavón en La Bombonera y por la primera fecha de la Superliga 2018/2019. Al igual que en el duelo ante Libertad por la Copa Libertadores, el Xeneize fue un equipo de jugadas: no dominó el trámite ni tuvo buenas posesiones pero creó muchas situaciones gracias a la jerarquía de sus hombres de ataque. Además, volvió a lograr fortaleza defensiva.

Guillermo Barros Schelotto notó el bajo rendimiento del mediocampo y el poco manejo que tuvo su equipo contra Libertad, y decidió cambiar el esquema para agregar a un volante más -Nahitán Nández- y sacar a un hombre de ataque como Edwin Cardona -había sido la figura el miércoles-. No obstante, aunque el equipo estuvo mejor parado, mantuvo los mismos problemas, ya que tanto el uruguayo como Pablo Pérez, encargados de la elaboración, entraron poco en juego y estuvieron muy imprecisos. Andrés Cubas y Pablo Guiñazú les ganaron casi siempre en la mitad de la cancha. Wilmar Barrios tampoco aportó demasiado en el primer pase y Mauro Zárate no logró el cambio de ritmo necesario. Además, la presión de Talleres hizo que Esteban Andrada no pudiera salir jugando con la frecuencia deseada, por lo que al equipo no le duraba mucho la pelota. Sin embargo, cuando logró pasar tres cuartos de cancha llegó fácilmente al área rival, aprovechando la pasividad defensiva de Talleres. Cristián Pavón, quien puso el 1-0 con un remate desde afuera a los ocho minutos, desbordó por ambas bandas y fue el que más inquietó, mientras que Carlos Tevez, que jugó de nueve, tuvo mucha movilidad y apareció tanto por atrás como por los costados, generándole espacios a sus compañeros y teniendo las chances más claras en el primer tiempo.

Por su parte y además de anular bien a Boca en el mediocampo, Talleres tocaba y buscaba llegar con mucha gente al campo rival. Jugó con cuatro hombres de ataque, a los que se sumaban uno de los dos volantes y algún lateral. Sin embargo, carecía de cambio de ritmo y le costaba mucho profundizar, tornándose un equipo inofensivo. Tanto el venezolano Samuel Sosa como Juan Ramírez y Aldo Araujo perdieron más de lo que ganaron ante los defensores rivales y no pudieron asistir a Brian Montenegro. Al local le costó recuperar la pelota -Nández y Pérez tampoco aportaron demasiado en ese aspecto y además Leonardo Jara y Emmanuel Mas concedieron espacios- por lo que debió hacer muchas faltas cerca del área. Solo de esa forma, o con remates desviados de Ramírez, los cordobeses se aproximaron en el primer tiempo al arco de Andrada, pero sin generar peligro real.

En el complemento, el tiempo jugaba a favor de Boca, ya que el visitante se adelantó y dejó cada vez más espacios. Como contra Libertad, Boca logró generar muchas chances de gol en el segundo tiempo, pero las volvió a desperdiciar. El arquero Guido Herrera tuvo una gran actuación, tapándole un penal a Tevez al principio y teniendo otras buenas atajadas, entre ellas un mano a mano al ingresado Ramón Ábila. Igualmente, el trámite le era favorable al equipo de Guillermo, que buscó salir rápido de contraataque y aprovechar los espacios por izquierda, con Pavón –el que más intentó-, Tevez y Zárate jugando más cerca de esa banda, y luego del cambio, con Cardona metiendo pases en profundidad.

Sin embargo, con el paso del tiempo quedó claro que Boca no pudo cerrar el partido teniendo la posesión ya que siguió estando muy impreciso y no lograba hacer varios pases seguidos. Talleres continuaba teniendo éxito en la presión pero fallando en la elaboración. El manejo era poco claro y por eso Juan Pablo Vojvoda decidió poner a Pochettino por detrás de Montenegro, pero no pudo influir ya que en el segundo tiempo creció muchísimo la labor de Barrios, quien se cansó de impedir ataques. Además, en uno de los pocos descuidos del local, Andrada se lució ante Ramírez. Recién en los últimos minutos, especialmente tras el cambio del delantero uruguayo Junior Arias por Guiñazú, los cordobeses pudieron meter en un arco al Xeneize, pero ya era tarde y tanto el arquero como los centrales Carlos Izquierdoz y Lisandro Magallán brindaron mucha seguridad y le dieron solidez al equipo.

Lo que era solo una sensación parece confirmarse tras los tres encuentros oficiales que jugó Boca en la temporada: es un equipo de jugadas, vertical y con mucha facilidad para llegar al arco contrario. Parece sentarle bien el golpe por golpe ya que tiene más material que la mayoría de los demás planteles, pero también deberá aprender a defenderse con la pelota y bajar el ritmo cuando el partido lo pide, porque ha tenido baches que hasta aquí los rivales no aprovecharon. Parece difícil lograr eso hasta que no vuelva Fernando Gago, ya que el otro mediocampista de esas características, Sebastián Pérez, está relegado. En ese contexto, se vuelve fundamental que Pablo Pérez recupere su mejor versión. La buena noticia es que se siguen generando muchas chances de gol, aunque todavía no se concreta un gran porcentaje. El otro aspecto positivo es el defensivo, ya que lo sufrió mucho en el semestre pasado y ahora parece haber logrado mejorarlo, con un buen aporte de Andrada, que hasta aquí disipó todas las dudas que había en el arco cuando atajaba Agustín Rossi, y también sumó mejor juego con los pies.

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