Bélgica de Wilmots.

DOCE AÑOS DESPUÉS, BÉLGICA, WILMOTS Y SUS FIGURAS

D la mano de Wilmots, Bélgica vuelve a ser parte de un Mundial. Integrará el Grupo H en Brasil, con un equipo plagado de jóvenes figuras.

Cuando en territorio coreano, en 2002, el seleccionado brasileño de Luiz Felipe Scolari accedía a los cuartos de final del primer Mundial asiático, derrotaba a Bélgica, que en el once titular tenía a Marc Wilmots jugando abierto por el carril derecho. Ronaldo hizo de las suyas y la Verdeamarelha finalizó siendo campeón en Yokohama. Al mismo tiempo, aquella edición de la Copa fue la última en la que los belgas pudieron participar.
 
Pasó una enorme cantidad de meses y horas que transcurrieron con el sabor de no contemplar de cerca la clasificación, en 2006 y tampoco en 2010. Un equipo que siempre amenazaba a sus rivales pero no conseguía llegar más lejos y se quedaba en la puerta. Pero mientras tanto, el proceso iniciado a comienzos del siglo comenzaría a dar sus frutos una vez cumplida la primera década de la centuria.
 
De a poco fueron surgiendo, destilando su calidad y dejando perplejos a más de medio mundo, esos jugadores que hoy son la base del seleccionado de Bélgica. El modo más paciente y eficaz, en una intensa e interminable espera, para volver a observar al seleccionado con aspiraciones serias. Y en esta ocasión, esas ambiciones son máximas, nunca antes proyectadas.
 
El centrocampista que jugaba por afuera en la primera ronda de eliminación directa en el certamen de hace 12 años se retiraría pero seguiría ligado al combinado belga. Fue parte del proyecto con el que se formaron los futbolistas que en la actualidad encandilan al planeta. Luego, tuvo lugar en el cuerpo técnico. Wilmots creció en su faceta dentro de los banquillos en el mismo período de progreso de los jugadores jóvenes que hoy forman el conjunto.
 
Como ayudante de campo de George Leekens, anterior entrenador, veía la unión de calidad y habilidad de muchos jugadores, pero sin la fortaleza para lograr el armado de un equipo. El DT abandonó el cargo y Marc quedó fijo. El lugar no le pudo calzar mejor. Ser partícipe del crecimiento de las figuras lo acercó mucho a los jugadores, y ese fue el principal factor positivo. Lo conocen como un motivador nato. Más allá de que no ha logrado formar un orden colectivo solvente en todas sus líneas, de su mano Bélgica aspira a ser más que la revelación en Brasil 2014 con muchos futbolistas que juegan en las grandes ligas y ya han exhibido sus condiciones.
 
Atravesó el grupo de clasificación con soltura y sin mayores inconvenientes. De hecho, finalizó en el primer lugar en la zona compartida con Croacia, Serbia, Escocia, Gales y Macedonia. En el último juego, la victoria 2-0 ante los croatas en el estadio Maksimir los juntó con la alegría del deber cumplido y el comienzo del verdadero sueño por llegar lo más lejos posible. El zaguero Van Buyten, uno de los pocos jugadores de gran experiencia con los que cuenta el plantel, expresó las razones en una entrevista con FIFA hace un tiempo: “El equipo es ahora más profesional y tenemos un nuevo entrenador y un nuevo equipo de fisioterapeutas. Además, tenemos esta gran generación joven. Antes todos jugaban en Bélgica y, aunque también había buenos futbolistas, el nivel era el de la liga belga”.
 
Esa gran generación está compuesta por jugadores que hicieron conocidos sus nombres en el ambiente futbolístico al firmar grandes actuaciones en equipos de la elite europea. Algunos consiguieron títulos y fueron fundamentales para ello, como Courtois, otros no encontraron su lugar tras un traspaso como Fellaini, y hubo quienes mostraron sus cualidades de desequilibrio como Hazard. De cualquier modo, todos son importantes y de ninguna manera llegan a tierras sudamericanas muchos escalones por debajo de las potencias.
 
Desde que asumió en el cargo, Wilmots emplea el dibujo táctico de 4-3-3 y, si nos remitimos a la imagen vista en Eliminatorias y en los amistosos previos al Mundial, este esquema es el que mejor se adapta a la funcionalidad de los jugadores. Por la solidez defensiva que aún intenta administrar y la flexibilidad ofensiva.
En el primer punto, la defensa, el entrenador ubica a dos zagueros como laterales. Alderweireld por derecha, Vermaelen por izquierda. El  central del Arsenal había comenzado jugando en su posición natural, pero ante la inseguridad por la punta de Vertonghen, Wilmots decidiría mover a Thomas a banda y colocar como titular a Van Buyten en el centro. El físico imponente del de Bayern Munich, pese a su edad (37 años), actuaría a su favor.
La opción de colocar a Vermaelen como central o lateral es lo que determinará la conformación de la defensa (también puede salir con un 4-2-3-1). Los marcadores de punta saben asociarse, pero no son fundamentales una vez que pasan la mitad de cancha. La decisión de alinear cuatro zagueros es la respuesta que intenta dar a un rendimiento para nada sostenido en el fondo, pese a la jerarquía de los jugadores, sobre todo de su capitán, Vincent Kompany.
 
Ante el nivel defensivo, Wilmots suplió las falencias en transición con dos mediocampistas box to box que están preparados para realizar coberturas y corregir pérdidas en salida. Witsel y Fellaini influyen tanto en fase defensiva como ofensiva. El del Zenit es más posicional, pero Marouane ayuda al sacar el balón jugado y en la dinámica en campo rival.
 
Bélgica es un equipo que busca llevar con rapidez el balón hacia tres cuartos, intentando sacar provecho de la velocidad y capacidad de desnivel del enlace y los extremos. Por esto mismo es que utiliza una forma de juego directa y trata de perder la pelota lo más lejos posible de su arco. La presión alta para generar ataques cortos mediante el desequilibrio individual también es una gran virtud belga.
 
Hazard y Mertens se apuntan como los extremos. Los balones largos a las espaldas de los defensores contrarios tienen buenos receptores en los futbolistas del Chelsea y Napoli, que atacan el espacio como pocos mediapuntas en el mundo. Las diagonales de afuera hacia adentro son su mayor peligro, además de la gran definición que poseen.
En el centro del ataque, Romelu Lukaku aparece como el posible gran goleador del Mundial. Sus desplazamientos para sacar ocasiones de gol o un remate de una situación muy poco clara asustan. Es capaz de pivotear cualquier balón. Su potencia física arrolladora es vital y de esa forma logra sacarse hombres de encima. La ausencia de Benteke por lesión le da el puesto casi sin competencia; el DT, ante la imposibilidad de convocar al delantero de Aston Villa, citó a Origi, un joven que tiene un gran futuro y actúa en el fútbol francés.
 
El equipo de los Diablos Rojos tiene muchos recursos y variantes. Mignolet como arquero suplente, la probable inclusión de laterales de mayor profundidad en Van den Borre o Lombaerts. Defour, Dembele y Chadli pueden suplir cualquier baja en el mediocampo, mientras Januzaj se decidió por jugar con Bélgica y es un gran revulsivo en el cambio de ritmo. Mirallas, en tanto, podría ser titular como extremo, su intercambio constante de posiciones con Lukaku es muy provechoso y no permite a la zaga contraria tener una referencia fija en la marca.
Así va Bélgica a Brasil, esperando tomar revancha en las tierras del país que lo eliminó de su última Copa, cuando su actual entrenador era una de las figuras del equipo. El crecimiento de Wilmots, junto con la progresión de los jugadoresque componen hoy el seleccionado, lo ubica como la mejor opción para trazar el rumbo de varios jóvenes que irán a dar el golpe. En un grupo conformado también por Rusia, Corea del Sur y Argelia, la realidad está dada para la aparición de las jóvenes estrellas belgas.