ESTA VEZ SÍ

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Cuando Bélgica cayó en cuartos de final de Brasil 2014 ante Argentina, el defensor Daniel Van Buyten, de largo recorrido en Bayern Munich, jugó su último partido como profesional. A partir de aquel día, comenzaría un reacomodamiento de piezas. Porque ya no estaba el líder de la última línea, y porque ubicar a Toby Alderweireld y Jan Verthongen como laterales era una medida demasiado cautelosa. La Selección de Marc Wilmots contaba con una calidad difícil de repetir, por lo que confiar y arriesgar era una medida casi urgente. En aquella eliminación, Eden Hazard y Kevin De Bruyne (23 años cada uno) comprobaron que pese a las grandes expectativas, aún eran demasiados inexpertos como para eliminar a una Selección de primer nivel.

Confiar en el talento existente y tomar riesgos, era lo que necesitaba Bélgica y es lo que hace ahora el entrenador español Roberto Martínez. Apoyado por la gran madurez adquirida en casi todas sus piezas, el ex Everton apostará en Rusia 2018 por un fútbol dinámico y ofensivo. Alderwireld y Verthoghen ya no son laterales de poco recorrido, sino los centrales que definen la altura a la que defiende el equipo, y gestionan el primer pase con conocimiento de causa al tener la misma función en Tottenham. Pero esta sólo es una medida para que otros futbolistas, de aún mayor impacto mundial, tengan la posibilidad de encontrarse con un contexto favorable en la otra mitad del campo. Kevin De Bruyne y Eden Hazard son a día de hoy dos de los mejores jugadores del mundo. Uno, potenciado por Josep Guardiola y el otro acostumbrado a ser el factor diferencial de diversos Chelsea’s, llegan a Rusia mucho más capacitados para triunfar. Esta vez Bélgica no tiene por qué mirar con timidez a una Selección de primer nivel.

Martínez ha diseñado un 3-4-3 en el que De Bruyne y Hazard son los encargados de comandar los ataques a distintas alturas. La principal diferencia es que ahora sobran opciones; ambos pueden levantar la cabeza y ver muchos compañeros en zona de ataque. Sólo los tres centrales y el pivote Axel Witsel estarán más preocupados por la posible pérdida. El resto, pensará en convertir. Thomas Meunier y Yannick Ferreira Carrasco son los carrileros encargados de hacer toda la banda. Principalmente curioso es lo del ex Atlético Madrid, un futbolista decididamente de ataque que deberá ocupar un lugar importante del bloque defensivo una vez que Bélgica no tenga la pelota. Arriba, Hazard tendrá libertades y al propio Carrasco atrayendo rivales por fuera, mientas De Bruyne, Romelu Lukaku, Dries Mertens y Meunier cargan al área en horizontal y vertical.

La capacidad técnica con la que cuenta Bélgica en ataque promete ser uno de los grandes atractivos a tener en cuenta en Rusia, pero el hecho de especular menos también traerá aparejado una mayor inseguridad cada vez que el rival busque contraatacar. El objetivo será mirar lo menos posible de frente a Thibaut Courtois, perder la pelota bien arriba para tener más chances (y tiempo) de recuperar. Esta vez, la gran camada no quiere despedirse de la máxima cita sin haber confiado por completo en sí misma.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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